La especialista chilena Elizabeth Bunster dictó
en Buenos Aires un curso sobre Síndrome Post Aborto. La sintomatología, el
contexto social del aborto y el duelo, fueron algunos de los temas tratados.
Además, te presentamos algunas de las conclusiones de la charla que Bunster
mantuvo con Frente Joven.
Del 9 al 12 de mayo, Elizabeth Bunster, fundadora de Proyecto
Esperanza, dictó en la Universidad Católica Argentina un curso sobre Síndrome
Post Aborto (SPA). Desde 1999, la institución que dirige Bunster se ha dedicado
al acompañamiento de las víctimas del SPA.
“Existe un silencio sobre las consecuencias
negativas que ocasiona el aborto en la mujer. Desde Proyecto Esperanza
trabajamos junto a las víctimas”, explicó en Buenos Aires la asistente social
chilena, que aseguró tener esperanzas para la región: “el desafío de
Latinoamérica es impulsar el valor de la vida. Podemos hacerlo. En el resto del
mundo, las políticas que avanzaron contra la vida humana ocasionaron desastres
y eso está demostrado”.
En Santiago de Chile, Bunster trabaja en la
municipalidad de Puente Alto, uno de los distritos más críticos de la capital. “A
las consultas llegan mujeres desgarradas, que ni ellas mismas saben bien qué
les ocurre. Cuando finalmente pueden comprender el daño que les provocó el
aborto, logran comenzar a revertir el síndrome y, sobre todo, comenzar un
proceso de sanación y duelo”, afirmó la especialista.
¿Qué es el SPA?
A la hora de retratar la sintomatología que
provoca el aborto en la mujer, Bunster cita los estudios científicos más
recientes, como el que en 2011 publicó la investigadora estadounidense Priscilla
Coleman. Los resultados de esta investigación sobre aborto y salud mental fueron
particularmente alarmantes. Además de las tendencias a la depresión,
aislamiento o agresividad, el aborto llegó a provocar en las víctimas un
incremento del 155 % de riesgo de suicidio.
“El SPA es un conjunto de síntomas que aparecen
en la mujer y también en el varón, luego del efecto traumático del aborto. El periodo
de tiempo que implica el síndrome es variable, y puede afectar a la mujer
incluso años después de realizada la intervención”, dijo Bunster y agregó que
las características más comunes son trastornos de conducta y alimentación,
depresión, alteraciones en el sueño, y
conductas autodestructivas.
Con respecto al tratamiento, la especialista
explicó que implica un acompañamiento continuo de la víctima y que se centra en
un proceso de duelo: “Es necesario que la madre y el círculo íntimo vivan
realmente un duelo, que comprendan que su daño proviene de la pérdida de un
‘alguien’ y no un ‘algo’.”
Sobre el reciente fracaso del proyecto de ley
para la despenalización del aborto en Chile, Bunster afirmó que es necesario en
cambio promover políticas que defiendan la dignidad y salud de las víctimas:
“ninguna mujer quiere realmente abortar, hace falta que alguien junto a ella le
asegure que realmente podrá seguir adelante”.