viernes, 29 de abril de 2011

Científico chileno refutó cifras del aborto y aseguró que su prohibición reduce la mortalidad materna.


            El investigador chileno Elard Koch, director de Investigaciones en Salud Familiar de la Universidad de Chile, visitó en marzo pasado el Congreso de la Nación a fin de exponer las principales conclusiones de su investigación sobre la vinculación entre el aborto y la mortalidad materna, de la que se desprende que la legalización del primero no solventaría la tasa de defunciones asociadas a la causa, sino, por el contrario, constituiría una desviación de fondos que redundaría en mayores problemas sanitarios.

El científico chileno en su disertación en el país

Koch sostuvo, en base a un trabajo de campo de tres años de extensión, que despenalizar el aborto provocaría “consecuencias deletéreas” para la salud materna y neo-natal, en especial en países como Argentina, donde subsiste una elevada mortalidad materna (400 defunciones en 2009). De sucederse una eventual legalización, como promueve la Campaña Nacional por el aborto “legal, seguro y gratuito”, el investigador trasandino estimó que el número de niños que mueren a causa del aborto en la Argentina ascendería un 138% en tan solo diez años y un 415% en los siguientes cincuenta.
Asimismo, el catedrático aseguró que las estimaciones sobre abortos realizados en el país, y que poseen gran difusión mediática, están magnificadas y carecen de sustento científico “por su marcado acento subjetivo”. Según cifras de la ONG Human Rights Watch, en Argentina se llevarían a cabo entre 460.000 y 600.000 abortos por año. Sin embargo, este epidemiólogo, magíster en salud pública y doctor en ciencias biomédicas, refuta tales números mediante el Modelo de Embarazos Esperados (EPM; Expected Pregnacy Model) difundido por la revista científica New England Journal Of Medicine. El EPM para Argentina fija, a través de la Tasa Global de Fecundidad (TGF) y la población femenina en edad fértil, que en 2007 se realizaron 47.636 abortos, lo cual evidencia que las cifras difundidas por las promotoras de la Campaña Nacional para el aborto “legal, seguro y gratuito” están infladas 9,8 veces.
Además, Koch constató que una legislación que proteja la vida humana desde la fecundación y una política integral de protección a la mujer embarazada detendrían el número de abortos inducidos y reducirían drásticamente la cantidad de decesos por maternidad.
Para su comprobación, el especialista tomó como paradigma su país de origen, donde el aborto gozó de status legal desde 1937 hasta 1987, año en que se restringió completamente. A partir de esa fecha y hasta la actualidad, Chile redujo su tasa de defunciones maternas en un 46%, convirtiéndose hoy día en el país latinoamericano con menos muertes relacionadas al embarazo (18 en 2007), sólo comparable con los países más desarrollados del globo. “¿Cómo puedes concluir que el aborto, cuando es ilegal, te aumenta la mortalidad materna, si en Chile lo que se ha hecho es reducirla? Incluso después de prohibir el aborto, la razón de mortalidad materna por aborto pasó de 13,4 a 1,7 de cien mil nacidos vivos, es decir, un 84% de reducción”, sentenció. A su criterio, la prohibición del aborto, combinado con una estrategia adecuada de atención a la salud de la madre, reduce el riesgo de mortalidad materna.

Atención profesional para madre y no-nato.

También Koch observó que si Argentina quiere alcanzar la Meta del Milenio propuesta por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en lo que concierne a mortalidad materna (ver nota aparte) debe incrementar la atención prenatal, la atención obstétrica de urgencia y la atención profesional en el parto. Esta última variante alcanzó en 2009 un 83,7% de los partos registrados, lo cual deja una importante porción de mujeres con alto riesgo obstétrico. Estas cifras contrastan con las del país vecino, donde el 99,9% de las chilenas reciben atención especializada en hospitales. Koch recalcó esta situación como una privación grave en el acceso a la salud, y estimó necesario enviar recursos a estas áreas, que afectarían profundamente la salud materna y neo-natal ante una posible legalización del aborto. Koch insistió en políticas de educación en la salud para la mujer, soporte estatal a la madre embarazada y leyes que contemplen la vida del no-nato, de modo de llegar a una instancia donde ambas vidas gocen de plenos derechos. “[Estas políticas] van a lograr reducir en el tiempo los abortos clandestinos a una cifra endémicamente baja”, garantizó.

Prospectiva en caso de aborto legal.

Frente a diputados y senadores de la Nación, Koch proyectó el escenario para los siguientes diez años tras una eventual despenalización, ajustando la tasa de aborto a petición observada en España en el período 1998-2008 en población femenina fértil, y estimó que en 2020 los abortos provocados en nuestro país se incrementarían de 47.636 a 113.586, lo que indicaría un alza del 138% respecto a los abortos ilegales actualmente. Siguiendo el promedio de los países europeos con aborto legal, en 2060 la cifra ascendería un 415%, llevando el número de abortos a 245.371 por año. Estos números traerían aparejado un derrumbe de la tasa de natalidad, un despilfarro de dinero para el fisco nacional y una crisis pronunciada en el sistema previsional, tal como ocurre en estos días en países como España, Alemania y Francia.
La investigación realizada por Elard Koch, quien dirige el proyecto Chilean Maternal Mortality Research Initiative (CMMRI), fue encargada por la Universidad de Chile con el propósito de estudiar la mortalidad materna en 100 años (1909 a 2009) incluyendo la mortalidad por aborto. Si bien se aguarda la publicación oficial en revistas científicas, las conclusiones de su labor y la de su equipo de trabajo pueden solicitarse en el Instituto para el Matrimonio y la Familia (IMF) de la Universidad Católica Argentina (UCA)

La agenda del Congreso presenta proyectos para todas las posiciones.

El panorama legislativo nacional se mantiene aún incierto con respecto a una posible legalización del aborto, a pesar de la oposición declarada de la presidente Cristina Fernández de Kirchner y su acertada extensión de la Asignación Universal por Hijo (AUH) a madres en el segundo trimestre de gestación.
Mientras tanto, la Comisión de Legislación Penal, encabezada por el radical Juan Carlos Vega (CC) tiene el tema en agenda y pretende llamar a audiencias públicas para comenzar con el debate.
A su vez, y como contrapartida de los proyectos que abogan por la legalización, varios diputados firmaron un proyecto de ley que establecería un “régimen de protección integral de los derechos humanos de la mujer embarazada y de los niños y niñas por nacer”. El mismo fue girado a la Comisión de Familia, Acción Social y Salud Pública, Legislación General y Presupuesto y Hacienda.
Por otra parte, la Red Federal de Familias (RFF) resolvió tras el I Congreso de Familia y Vida, realizado entre el 1 y 3 de abril en Mendoza, comenzar a recolectar firmas en un proyecto de ley en calidad de Iniciativa Popular con el fin de garantizar la protección del niño por nacer y la asistencia durante el embarazo a la mujer. El mismo proyecto pretende, a su vez, evitar que en un futuro se intente legislar pos del aborto y revisar el régimen legal que avaló en julio pasado la unión civil de personas del mismo sexo.

Organizaciones abortistas. Sus estrategias.


Principales organizaciones abortistas en el mundo y América Latina:

• ONU (Organización de las Naciones Unidas) y sus organismos:
-OMS (Organización Mundial de la Salud)
-UNFPA (Fondo de Población de la ONU)
-UNICEF (Fondo de Naciones Unidas Para la Infancia)
• IPPF (Federación Internacional de Planificación de la Familia)
• CFFC (“Católicas” por el Derecho a Decidir)
• CDR (Centro de Derechos Reproductivos, EEUU)
• ICEC (Consorcio Internacional de Anticoncepción de Emergencia)
• LACEC (Consorcio Latinoamericano de Anticoncepción de Emergencia)

Su objetivo:

Promover aborto químico, mecánico y quirúrgico sin derecho a objeción de conciencia de padres y médicos.

Sus estrategias
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En septiembre del ’94, la ONU y la IPPF organizaron una Conferencia sobre Población y Desarrollo en El Cairo donde trazaron el plan abortista a implantar en todos los países del mundo para el período 1995-2015.
El plan está basado en que los embarazos no planeados y no deseados, constituyen una seria responsabilidad para la salud pública y que por tanto, hay que legalizar el aborto para hacerlo seguro.
Para ello, las leyes restrictivas necesitan ser anuladas, enmendadas o reemplazadas para lo cual los países pueden utilizar diversas estrategias:

1. La “salud reproductiva”.
2. El aborto legal y “seguro”.
3. La vía judicial o estrategia de “alto impacto”.
4. La estrategia de las “normas duras” y las “normas suaves”.
5. La estrategia de la “sociedad civil”.

1. La estrategia de la “salud reproductiva”
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La “salud reproductiva” es un conjunto de estrategias en torno a una tergiversación de la promoción de la “salud” en donde se utilizan una serie de slogans eufemísticos (“derechos sexuales y reproductivos”, “salud sexual”, etc.) para ocultar la realidad del aborto que está tratando de promover.
El término “salud reproductiva” fue definido por primera vez en El Cairo e incluyó, entre otras cosas, la “planificación de la familia”, ligado al uso de los anticonceptivos (incluso los abortivos).
La astucia de esta estrategia está en promover la “planificación familiar” como parte de los servicios normales de la salud que lleva a colocar el aborto bajo el ámbito de la salud. Y como la salud es un derecho humano fundamental, intentan colocar al aborto como un derecho humano fundamental. La extensión de esta estrategia nos conduce al vasto tema de la “educación” sexual inmoral que constituye la puerta para la aceptación del aborto.

2. La estrategia del aborto legal y “seguro”
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Esta estrategia consiste en afirmar que es “necesario” legalizar el aborto, para que no mueran más mujeres por abortos clandestinos.
Cuando los abortistas utilizan este argumento estratégico inflan las cifras de muertes maternas por abortos ilegales, para entonces decir que es “necesario” legalizar el aborto, De esa manera los abortistas generan simpatizantes y hacen que los defensores de la vida parezcan personas “crueles”. Como las organizaciones abortistas saben muy bien, aunque lo niegan, que la difusión de anticonceptivos no impide el que ocurran abortos, entonces apuntan a legalizar el aborto quirúrgico, para, presuntamente, hacerlo “seguro” para las mujeres.

3. La estrategia de la vía judicial o de “alto impacto”.
Esta estrategia consiste en obviar el proceso democrático de votación y lograr la legalización del aborto directamente con el poder judicial a través de las “sentencias judiciales” a través de un caso puntual. Esta estrategia se aplicó con éxito en EEUU, Colombia y México.
Las razones por las cuales a esta estrategia también se la llama de “alto impacto” son:
a) Porque la sentencia del más alto tribunal de un país está por encima de todas las leyes.
b) Porque las “excepciones” a la prohibición del aborto que se logren se extienden rápidamente hasta lograr la legalización total.
c) Porque se genera un efecto dominó que impacta negativamente en el mundo entero.

4. La estrategia de las “normas duras” y las “normas suaves”.
Esta estrategia consiste en ir creando en un país costumbres (“normas suaves”) a las cuales a través de los años se ha ido habituando, las cuales al ir repitiéndose una y otra vez, se van convirtiendo en leyes (“normas duras”).
El ejemplo perfecto fue la manipulación del término “salud reproductiva” en la conferencia de El Cairo en 1994, que si bien no incluyó el aborto quirúrgico en su definición, le abrió la puerta a esa interpretación. Ello quedó demostrado en el 2000, cuando la OMS publico en su boletín oficial, una ampliación del significado de este término afirmando que la legalización del aborto quirúrgico era parte intrínseca de la “salud reproductiva”.

5. La estrategia de la “sociedad civil”
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Esta estrategia consiste en lograr que las ONGs representen “la voz del pueblo” evitando así pero aparentando un proceso democrático.
Para ello, redefinen el término “sociedad civil” que incluye ahora las ONGs, a las cuales la ONU les está reconociendo cada vez más importancia.
Cambian la opinión de los delegados de los países próvida que acuden a los foros de la ONU para que luego cambien las leyes.
Al terminar las conferencias, la ONU emite un documento que expresa el sentir, no solo de los delegados, sino de las ONGs.
Ese documento proporciona un instrumento de presión sobre los gobiernos para cambiar sus leyes.

¿Qué vamos a hacer vos y yo?
Es urgente una gran acción por la vida. Desde cada familia, escuela, organización barrial. El gobierno no hace casi nada para detener a los violadores pero quiere legalizar el aborto porque para ellos es más fácil que se muera un bebé que buscar a los delincuentes, además deja dinero. No se puede deshacer un mal con otro mal. Las víctimas del aborto son dos: La madre y su hijo. Debemos concientizar a nuestras comunidades del valor de la vida y las grandes consecuencias psicológicas y físicas de la cultura de la muerte en el ser humano y la sociedad.

Fuente: La Merced Vida.

miércoles, 27 de abril de 2011

Carta abierta del Dr. Bernard Nathanson (1992).


Soy responsable directo de 75.000 abortos, lo que me empuja a dirigirme al público poseyendo credibilidad sobre la materia.
Fui uno de los fundadores de la Asociación Nacional para Revocar las Leyes sobre el Aborto en los Estados Unidos, en 1968. Entonces una encuesta veraz hubiera establecido el hecho de que la mayoría de los norteamericanos estaban en contra de leyes permisivas sobre el aborto. No obstante, a los 5 años conseguimos que la Corte Suprema legalizara el aborto, en 1973. ¿Como lo conseguimos? Es importante conocer las tácticas que utilizamos, pues con pequeñas diferencias se repitieron con éxito en el mundo Occidental.
Nuestro primer gran logro fue hacernos con los medios de comunicación; les convencimos de que la causa proaborto favorecía un avanzado liberalismo y sabiendo que en encuestas veraces seríamos derrotados, amañamos los resultados con encuestas inventadas y las publicamos en los medios; según ellas el 60% de los norteamericanos era favorable a la implantación de leyes permisivas de aborto. Fue la táctica de exaltar la propia mentira y así conseguimos un apoyo suficiente, basado en números falsos sobre los abortos ilegales que se producían anualmente en USA. Esta cifra era de 100.000 (cien mil) aproximadamente, pero la que reiteradamente dimos a los medios de comunicación fue de 1.000.000 (un millón). Y una mentira lo suficientemente reiterada, la opinión pública la hace verdad.
El número de mujeres que morían anualmente por abortos ilegales oscilaba entre 200 y 250, pero la cifra que continuamente repetían los medios era 10.000 (diez mil), y a pesar de su falsedad fue admitida por muchos norteamericanas convenciéndoles de la necesidad de cambiar las leyes sobre el aborto.
Otro mito que extendimos entre el público, es que el cambio de las leyes solamente implicaría que los abortos que se practicaban ilegalmente, pasarían a ser legales. Pero la verdad es que actualmente, el aborto es el principal medio para controlar la natalidad en USA. Y el número de anual de abortos se ha incrementado en un 1500%, 15 veces más.
La segunda táctica fundamental fue jugar la carta del anticatolicismo.
Vilipendiamos sistemáticamente a la Iglesia Católica, calificando sus ideas sociales de retrógradas; y atribuimos a sus Jerarquías el papel del “malvado” principal entre los opositores al aborto permisivo. Lo resaltamos incesantemente. Los medios reiteraban que la oposición al aborto procedía de dichas Jerarquías, no del pueblo católico; y una vez más, falsas encuestas “probaban” reiteradamente que la mayoría de los católicos deseaban la reforma de las leyes antiaborto. Y los tambores de los medios persuadieron al pueblo americano de que cualquier oposición al aborto tenía su origen en la Jerarquía Católica y que los católicos proaborto eran los inteligentes y progresistas. El hecho de que grupos cristianos no católicos, y aún ateos, se declarasen pro-vida, fue constantemente silenciado.
La tercera táctica fundamental fue denigrar o ignorar, cualquier evidencia científica de que la vida comienza con la concepción.
Frecuentemente me preguntan que es lo que me hizo cambiar. ¿Cómo pasé de ser un destacado abortista a un abogado pro-vida? En 1973 llegué a ser Director de Obstetricia en un gran Hospital de la ciudad de Nueva York, y tuve que iniciar una unidad de investigación perinatal; era el comienzo de una nueva tecnología que ahora utilizamos diariamente para estudiar el feto en el útero materno. Un típico argumento pro aborto es aducir la imposibilidad de definir cuando comienza el principio de la vida, afirmando que ello es un problema teológico o filosófico, no científico.
Pero la fetología demuestra la evidencia de que la vida comienza en la concepción y requiere toda la protección de que gozamos cualquiera de nosotros.
Ud. podría preguntar: ¿Entonces, por qué algunos doctores, conocedores de la fetología, se desacreditan practicando abortos?
Cuestión de aritmética: a 300 dólares cada uno, un millón quinientos cincuenta mil (1.550.000) abortos en los Estados Unidos, implican una industria que produce 500 millones de dólares anualmente. De los cuales, la mayor parte van a los bolsillos de los doctores que practican el aborto.
Es un hecho claro que el aborto voluntario es una premeditada destrucción de vidas humanas. Es un acto de mortífera violencia. Debe de reconocerse que un embarazo inesperado plantea graves y difíciles problemas. Pero acudir para solucionarlo a un deliberado acto de destrucción supone podar la capacidad de recursos de los seres humanos; y, en el orden social, subordinar el bien público a una respuesta utilitarista.
Como científico no creo, yo se y conozco que la vida humana comienza en la concepción. Y aunque no soy de una religión determinada (*), creo con todo mi corazón que existe una divinidad que nos ordena finalizar para siempre este infinitamente triste y vergonzoso crimen contra la humanidad”.


Dr. Bernad Nathanson, Texto de A. M., Revista “Ave María”, nº 683, Febrero de 2003.

(*) Nota: 4 años después, en 1996, Bernard Nathanson se bautizó en la Iglesia Católica. El Dr. Nathanson falleció recientemente el 21 de febrero de 2011.