miércoles, 8 de junio de 2011

Declaración pro-vida se introduce en disputa de la ONU sobre la juventud



NUEVA YORK, 27 de mayo (C-FAM) Esta semana, al inicio de las negociaciones en torno al borrador inicial de la resolución de la próxima conferencia de la juventud, una creciente alianza internacional de jóvenes presentó una declaración pro-vida ante la ONU.
El borrador de la resolución sobre la juventud y la declaración pro-vida son indicios de las opiniones divididas que se pondrán de manifiesto en la conferencia de julio con la que se celebrará la culminación del Año Internacional de la Juventud de las Naciones Unidas.
El documento de la ONU sobre la juventud presenta un panorama negativo de esta en el mundo, centrándose en la gente joven como un grupo empobrecido, indiferente e intolerante. En cambio, la declaración pro-vida incluye una valoración optimista del potencial que tienen los jóvenes para participar en el desarrollo.
En poco más de tres páginas del borrador inicial de la resolución hay no menos de nueve referencias al Programa de Acción Mundial para los Jóvenes (PAMJ). Este programa contiene lenguaje polémico sobre la educación sexual, los derechos sexuales y reproductivos e interpretaciones controvertidas sobre el género.
Aunque en años anteriores se reafirmó el PAMJ en resoluciones, se trata de un documento un tanto obsoleto, ya que fue redactado en 1995 y modificado parcialmente en 2007. Debió recordarse a muchos delegados presentes en negociaciones relacionadas del mes de febrero que inicialmente sus países habían formulado reservas en partes del documento debido a que faltaba el respeto a sus culturas, tradiciones y creencias sobre la juventud y la sexualidad.  
El documento del PAMJ afirma que la juventud goza de derechos sexuales y que «Los gobiernos deberían crear servicios completos de salud sexual y reproductiva y proporcionar a los jóvenes acceso a esos servicios». El documento también desafía los roles sexuales tradicionales y exhorta a que «debe hacerse especial hincapié en la reforma del contenido y los programas de educación, especialmente de los programas que reafirman los papeles femeninos tradicionales».
El borrador inicial de la resolución que se negocia esta semana no contiene ni una sola referencia a la necesidad de involucrar o de apoyar a la familia. Representantes de la alianza de la juventud pro-vida observan que ha habido una remoción sistemática de las referencias a la familia en los últimos documentos de la juventud, y que esta preocupante tendencia continúa.
La Alianza Internacional de la Juventud, pro- vida y familia, fue lanzada en León, México, durante la Conferencia Mundial de la Juventud celebrada el pasado verano boreal. Esta agrupación emitió una resolución en respuesta a la declaración de la juventud efectuada por una ONG radical, que fue producto de la conferencia.
La declaración pro-vida de la alianza ha recogido desde entonces un total de 115.457 firmas, con 57.000 firmantes menores de treinta años, de todo el mundo. Esta creciente alianza también lanzó un nuevo sitio web y busca expandir el número de sus miembros.  
La declaración pro-vida se centra en los jóvenes como «seres relacionales». Afirma: «Somos hijos de padres y miembros de una familia. Somos personas relacionales, no individuos autónomos. Coincidimos firmemente con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en que la familia es la unidad fundamental y natural de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y por el Estado».
Los representantes de la alianza de jóvenes pro-vida dicen que esperan encarnar una voz positiva a favor de la juventud en la próxima conferencia de julio, resaltando cuestiones como los valores y la dignidad, antes que las enfermedades de transmisión sexual y normas confusas de género.
La Alianza Internacional de la Juventud planea realizar varias reuniones importantes en torno a la Conferencia de la Juventud de la ONU, que tendrá lugar el 25 y 26 de julio en la sede neoyorquina de la ONU.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

Por Amanda Pawlosk, Fuente: Catholic Family & Human Rights Institute.

No hay comentarios:

Publicar un comentario