domingo, 1 de abril de 2012

DECLARACIÓN DE LA RED FEDERAL DE FAMILIAS


Compartimos las resoluciones del Segundo Congreso de la Red Federal de Familias (RFF), celebrado el pasado 30 de marzo y 1° de abril en la Ciudad de Salta, y del cual participó en calidad de invitada y expositora la Mesa Coordinadora del Frente Joven a nivel nacional

SEGUNDO CONGRESO NACIONAL DE LA RED FEDERAL DE FAMILIAS
DECLARACIÓN DE SALTA
1°) La vida humana, cuya sacralidad, inviolabilidad e intangibilidad –desde la concepción y hasta su muerte natural– sostenemos, se encuentra seriamente amenazada por múltiples acciones del Estado entre las cuales, por su actualidad, señalamos el inicuo pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que, violando todo derecho y sentando un gravísimo precedente, abre de par en par las puertas al aborto y crea, en un acto de arbitraria discriminación, la categoría especial de personas sin derecho a la vida.
2°) El anteproyecto de Reforma de los Códigos Civil y Comercial, recientemente elevado a la consideración del Congreso de la Nación está saturado de disposiciones que atentan contra la vida, la dignidad y la integridad de la persona humana.
Así, al disponer que “la existencia de la persona humana comienza con la concepción en la mujer, o con la implantación del embrión en ella en los casos de técnicas de reproducción humana asistida”, además de difuminar el concepto mismo de “concepción”, niega la categoría de personas a los embriones no transferidos, que se consideran de ese modo como cosas, ajenas al interés y a la protección de la ley y, por lo tanto, susceptibles de todo tipo de manipulación, experimentación, comercialización, violencia o destrucción.
3°) Los distintos proyectos de despenalización del aborto reiteran, de diversos modos, los esfuerzos frustrados en los años anteriores, concretamente en el último, de introducir la práctica del aborto como jurídica y normal. Lo que es todavía más grave es que, en la misma línea del ignominioso fallo de la Corte Suprema, no se limitan a declararla impune sino que pretenden, privándola de su esencial naturaleza criminal, consagrarla como un derecho de la mujer, el infame “derecho” de dar muerte al hijo concebido.
4°) El proyecto mal llamado de “muerte digna”, que obtuvo el año pasado la media sanción de la Cámara de Diputados de la Nación, bajo el pretexto de evitar el encarnizamiento terapéutico, legitima lisa y llanamente la eutanasia, a pedido del propio paciente o de “allegados”, en el supuesto de incapacidad del paciente, a causa de su estado físico o psíquico.
5°) La institución familiar, que reconocemos como anterior al Estado, núcleo central de la sociedad civil, comunidad natural de vida fundada en el matrimonio natural constituido por un varón y una mujer, que debería ser respetada y protegida por el Estado, ha recibido en nuestro sistema jurídico positivo una herida mortal con la mal llamada ley de “matrimonio igualitario”.
6°) La proyectada ley de “identidad de género autopercibida”, no sólo es gravemente atentatoria al principio de identidad sino que, al borrar legalmente las diferencias biológicas entre el varón y la mujer, introduce una confusión más, si aún es posible, en los conceptos de familia, paternidad y maternidad, filiación, relaciones parentales, etc.
7°) Las reformas propuestas al Código Civil agravan, si es posible, ese daño, al introducir arbitrarias y desatinadas pautas de filiación, en materia de fecundación artificial, bajo la suplantación del dato genético por el concepto de “voluntad procreacional”, con gravísimas consecuencias en orden a la dignidad y a la identidad de los hijos afectados, cuyo análisis excede este documento; y al admitir la figura de la “maternidad subrogada”, cuya aberrante inmoralidad repugna no sólo a la dignidad del ser humano, al que somete al comercio, sino a la misma noción de madre, por muchos otros flancos atacada, llevando así a la destrucción del núcleo mismo de la vida familiar, de la que ya ha sido desterrada la noción de paternidad y el principio de autoridad.
8°) Toda esta confusión y desorden que se introduce en el orden de la familia, de la que lo expuesto precedentemente es sólo una enunciación parcial, trastorna radicalmente el principio y el ejercicio de las obligaciones, responsabilidades y derechos que los padres tienen respecto de sus hijos, principalmente en su educación. La injerencia intolerable del Estado en materia de educación sexual, impuesta ya en los institutos escolares, es una muestra más, descollante por su gravedad y por la corrupción moral de las futuras generaciones que implica, del avance de los órganos y poderes públicos, nacionales y provinciales, en el empeño de destrucción de la familia y del tejido social de nuestra Patria. La despenalización del consumo de drogas, recientísimamente propuesta desde el Poder Ejecutivo, es un paso más en el mismo sentido.
9°) Por último, y sin que con esto pretendamos agotar el inventario de los desafíos que nos propone este tiempo, no queremos dejar de señalar, como ataques a la vida y a la integridad familiar y al bien común de nuestra sociedad política, a las leyes, proyectos, planes y campañas, en el orden nacional, provincial y municipal, de salud sexual y reproductiva, de control de la natalidad, de injerencia del Estado en la vida familiar y en la educación de los hijos y, en general, a todos los intentos –públicos y privados– de introducir en las costumbres y en la jerarquía de valores de las futuras generaciones de nuestra Patria una concepción materialista y hedonista de la vida, puesta al servicio de la satisfacción egoísta de los caprichos del individuo, en olvido del Bien Común de la sociedad a la que pertenece y de su destino trascendente.
Ante ello, la Red Federal de Familias compromete poner como centro y fundamento de todo su accionar a la familia, sus necesidades y sus sueños, en la firme convicción de que defender la vida y la familia, su dignidad, su naturaleza y sus derechos, es defender la Nación. Creemos que no todo está perdido y que la Providencia, a través de las circunstancias de nuestro tiempo y de la realidad social y política de nuestra Patria, nos pone frente al urgente e ineludible compromiso de dar testimonio, con nuestro esfuerzo y con nuestro ejemplo, de que así es. Con la ayuda de Dios, todo es posible.
Dado en la ciudad y Provincia de Salta, el día primero del mes de abril de dos mil doce.

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