jueves, 17 de mayo de 2012

“La mujer es la segunda víctima del aborto”


La especialista chilena Elizabeth Bunster dictó en Buenos Aires un curso sobre Síndrome Post Aborto. La sintomatología, el contexto social del aborto y el duelo, fueron algunos de los temas tratados. Además, te presentamos algunas de las conclusiones de la charla que Bunster mantuvo con Frente Joven.

Del 9 al 12 de mayo,  Elizabeth Bunster, fundadora de Proyecto Esperanza, dictó en la Universidad Católica Argentina un curso sobre Síndrome Post Aborto (SPA). Desde 1999, la institución que dirige Bunster se ha dedicado al acompañamiento de las víctimas del SPA.
“Existe un silencio sobre las consecuencias negativas que ocasiona el aborto en la mujer. Desde Proyecto Esperanza trabajamos junto a las víctimas”, explicó en Buenos Aires la asistente social chilena, que aseguró tener esperanzas para la región: “el desafío de Latinoamérica es impulsar el valor de la vida. Podemos hacerlo. En el resto del mundo, las políticas que avanzaron contra la vida humana ocasionaron desastres y eso está demostrado”.
En Santiago de Chile, Bunster trabaja en la municipalidad de Puente Alto, uno de los distritos más críticos de la capital. “A las consultas llegan mujeres desgarradas, que ni ellas mismas saben bien qué les ocurre. Cuando finalmente pueden comprender el daño que les provocó el aborto, logran comenzar a revertir el síndrome y, sobre todo, comenzar un proceso de sanación y duelo”, afirmó la especialista.

¿Qué es el SPA?
A la hora de retratar la sintomatología que provoca el aborto en la mujer, Bunster cita los estudios científicos más recientes, como el que en 2011 publicó la investigadora estadounidense Priscilla Coleman. Los resultados de esta investigación sobre aborto y salud mental fueron particularmente alarmantes. Además de las tendencias a la depresión, aislamiento o agresividad, el aborto llegó a provocar en las víctimas un incremento del 155 % de riesgo de suicidio.
“El SPA es un conjunto de síntomas que aparecen en la mujer y también en el varón, luego del efecto traumático del aborto. El periodo de tiempo que implica el síndrome es variable, y puede afectar a la mujer incluso años después de realizada la intervención”, dijo Bunster y agregó que las características más comunes son trastornos de conducta y alimentación, depresión, alteraciones en el sueño,  y conductas autodestructivas.
Con respecto al tratamiento, la especialista explicó que implica un acompañamiento continuo de la víctima y que se centra en un proceso de duelo: “Es necesario que la madre y el círculo íntimo vivan realmente un duelo, que comprendan que su daño proviene de la pérdida de un ‘alguien’ y no un ‘algo’.”
Sobre el reciente fracaso del proyecto de ley para la despenalización del aborto en Chile, Bunster afirmó que es necesario en cambio promover políticas que defiendan la dignidad y salud de las víctimas: “ninguna mujer quiere realmente abortar, hace falta que alguien junto a ella le asegure que realmente podrá seguir adelante”.  

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