viernes, 26 de octubre de 2012

El negocio del aborto - Documental "Blood Money" (doblado al español)

Alveda King, sobrina del legendario Martin Luter King, se pone ante la cámara para mostrar al espectador cuál ha sido el camino recorrido por la práctica del aborto en los Estados Unidos: las primeras políticas de planificación familiar, la lucha de las organizaciones ProVida y la polémica despertada en la opinión pública por algunos casos concretos. Un documental que, además, pretende denunciar la verdadera rentabilidad de las clínicas abortivas y el oscuro negocio que se mueve a su alrededor.

"Blood Money, el valor de una vida" trata el tema del aborto desde una perspectiva ProVida. Filmado por David K. Kyle con un punto de vista de denuncia, este documental muestra los rostros que se esconden detrás de los casos de aborto en Estados Unidos: pacientes, médicos, especialistas en la materia y activistas anti-abortistas. A lo largo del metraje se desarrolla la teoría de que las clínicas abortivas esconden un oscuro negocio que mueve grandes cantidades de dinero cada año.

La película refleja el hecho científico que demuestra que la vida comienza en la concepción, y de cómo afecta el aborto a las mujeres que han hecho al menos uno. El objeto es comprender mejor esta cruda realidad que lleva cada año a más de 3.500 mujeres norteamericanas a abortar CADA DIA. El filme, incluye entrevistas con los líderes del movimiento provida y con mujeres que han abortado alguna vez en su vida.

Para Kyleel aborto es un negocio para las clínicas abortistas y tiene trágicas consecuencias para la mujer aunque se vende como una solución para que desaparezca el problema, el feto. El director añade que "hay que conseguir que aflore la verdad para salvar a los no nacidos.

Los gritos del silencio - Dr. Bernard Nathanson

A continuación ponemos a disposición un material bastante clásico en relación a la temática del aborto: el documental que recoge testimonios y confesiones del Dr. Bernard Nathanson, llamado en su momento "el rey del aborto". Este médico reconoció después de unos cuantos miles de abortos realizados por él, y luego de contemplar el latido del corazón de un bebé desde la ecografía, que dentro del útero materno hay una persona humana a la cual se está condenando injustamente a muerte.

martes, 23 de octubre de 2012

¿Quién decide por la vida de un hijo?

Quisiera compartir a través de este espacio una reflexión sobre un caso de aborto que fue noticia en mayo, al menos en nuestro país. La noticia no es en modo alguno positiva, ni deja ningún tipo de enseñanza en valores. Sin embargo, sí es un explícito y claro reflejo del estado de una sociedad que ha permitido, con toda la fuerza de la ley, violar la dignidad y el derecho a la vida de los más débiles. Podría servirnos como ejemplo de los riesgos que estamos asumiendo nosotros con tanto "debate" e "imposición social" del aborto. Debería servirnos, mejor dicho, como reflejo de la sociedad que legalmente pretendemos ser. Comprendo que muchas mujeres (y varones también), ignorantes de los detalles en sí del aborto, crean que a través de su legalización están ayudando a otras mujeres, débiles, pobres y abusadas. Sin embargo, la noticia a la que hago referencia nos muestra las consecuencias que el "aborto legal y seguro" ha dejado en una sociedad que se dice progresista, evolucionada, moderna y defensora de los Derechos Humanos

El 24 de mayo, el diario La Nación publicó un artículo según el cual un médico español debería hacerse cargo de la manutención de un niño que sobrevivió a un aborto que "realizó negligentemente". La madre, conciente de estar embarazada de un hijo no deseado, acudió legalmente la clínica y solicitó un aborto "mediante la técnica de la aspiración del feto". Convencida de que había resultado bien la operación (exitosamente deberíamos decir, porque no se mata bien a una persona: a lo sumo hay éxito en el cumplimiento de lo pretendido), al poco tiempo concurrió a un chequeo para asegurarse de que no hubiera en el útero rastros de su hijo. El médico realizó la ecografía, pero distraídamente no advirtió que el bebé seguía vivito y coleando, sobreviviendo en el lugar que poco tiempo antes había sido dictaminado como su propia tumba. Nuevamente, a los pocos meses, la frustrada madre concurrió a la clínica, pensando que otra vez estaba embarazada de un hijo no deseado. Sin embargo, qué gran sorpresa se llevó al comprobar que su primer hijo (en realidad, no sabemos si en ocasiones anteriores también habría condenado a muerte a otros hijos) seguía vivo en el útero, diciendo sí a la vida y rogándole con un despiadado grito aquel "intenta amar" que cantaba Beto Cuevas. La clínica "se hizo cargo" del providencial error y le devolvió a la mujer el dinero, recomendándole una nueva y más barata clínica de abortos. Sin embargo, el bebé llevaba 22 semanas de gestación, por lo cual ya no era legal condenarlo a muerte. 
Los peritos que comparecieron en el juicio, en el que no declaró el acusado, indicaron, según destaca el juez, que el médico "prestó escasa o nula atención a la ecografía que estaba practicando" durante la segunda visita. Además, remarca que en la primera visita actuó con "absoluta dejación de funciones" porque no calculó bien el tiempo que llevaba embarazada la mujer, ya que de haberlo hecho se habría dado cuenta de que llevaba menos semanas y que podía aplicar el aborto químico, más fiable que el quirúrgico por aspiración.
Lo más interesante de la cuestión, si es que merece dicho adjetivo, es la sentencia del juez en el caso. ¡Ah!,  perdón... me faltó aclarar algo: la mujer acudió a los Tribunales para denunciar al médico y a la clínica por no haber matado a su propio hijo como ella quería, y por supuesto por haberlo dejado con vida. Para ella significaba un "daño moral" tener un hijo no deseado (ni por ella ni por su pareja; no es que la hubiesen violado o algo parecido). De modo que el artículo del diario concluye de la siguiente manera: 
Respecto al daño moral a la víctima, la sentencia, que puede ser recurrida, lo fija en 150.000 euros por las secuelas de "angustia y ansiedad" que provocó en la mujer y porque su hijo "altera para siempre" su vida. Por otro lado, condena al médico y la clínica al pago de otros 270.000 euros para pagar "absolutamente todo cuanto gasto genere el menor hasta los 25 años", lo que representan 978 euros al mes para alimentación, vestimenta, salud, educación y manutención.
Después de tanto discurso y descripción me pregunto: ¿hasta qué punto una sociedad (porque no es solo la mujer) está tan enferma como para aceptar matar a un hijo porque su mera existencia produce "angustia" y "altera la vida de la madre"? Comprendo que no todas las mujeres quieran ser madres; es perfectamente admisible y comprensible. Sin embargo, ¿alguien quisiera tener una madre que considera que sos un estorbo, una alteración, una molestia, un gasto, etc.? ¿A quién le gustaría tener una madre que está dispuesta a matarte (sabiendo que sos su hijo) simplemente porque le generás gastos y alteraciones a su egoísta vida? Esta madre es tan adorable que pretende que otro pague el mantenimiento de su hijo, porque ella no lo quiere... eso sí: ella lo gestó y lo dio a luz, cosa innegable. ¿Cómo debe ser vivir con una madre así? ¿Y con una hermana, vecina, compañera de trabajo, etc.? No son cosas que se cuenten o vivan al pasar... obramos como quien somos.

Concluyendo esta larga reflexión, testimonios como éste, por muy duros e indignantes que sean, nos ayudan a comprender el tipo de sociedad en la que estamos camino a convertirnos si el aborto se legaliza: corremos el riesgo de ser una sociedad egoísta, individualista e hipócrita, en la cual valen los derechos de unos y no los de otros, por motivos puramente discriminatorios amparados en ideologías que, paradójicamente, dicen defender la dignidad de la mujer, los derechos y la libertad. La madre protagonista del caso que citamos tiene toda la dignidad de una persona humana, pero si una ley la invita a tomar ese tipo de aberrantes decisiones es ella misma la que menoscaba su propia dignidad.

El artículo completo puede leerse aquí.


Martín José Vergara
Frente Joven Buenos Aires

lunes, 22 de octubre de 2012

La vida en primer plano

Domingo 21 de octubre de 2012 | Publicado en edición impresa - DIARIO LA NACIÓN


Ciencia

La vida en primer plano

Cada vez sabemos más acerca de lo que pasa desde el minuto cero de la gestación. Ventajas de ver paso a paso lo que ocurre en el vientre materno


¿Qué pasa desde el minuto cero de la vida? ¿Qué podemos ver? Desde la aparición de la ecografía en los 70, la ciencia avanza velozmente. Jorge Hamer, jefe del departamento de Ecografía y Diagnóstico Prenatal del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (Cegyr), explica que la primera ecografía que certifica el embarazo es muy importante ya que es la que permite establecer la vitalidad del embrión, la ubicación del saco gestacional y la edad gestacional.

"Cuando se hace una ecografía temprana, el error de medición (la dispersión) para la fecha probable de parto es muy bajo, de 2 o 3 días", dice el profesional. En la segunda ecografía, que se realiza entre las semanas 11 y 14, se observa y se mide la translucencia nucal; así se determina la morfología del feto y se pueden detectar patologías cromosómicas. La tercera -entre las semanas 18 y 22- implica el scan detallado fetal: "Hay patologías que se pueden resolver intraútero", explica Hamer. En la semana 30 se hace la cuarta y última y se evalúa el crecimiento fetal.
Con más de 30 años de profesión, Hamer dice que aún hoy se emociona con la imagen de una ecografía 3D live (conocida como 4D). La imagen, cada vez más precisa, hace pensar en la oportunidad de interpretar el comportamiento fetal. ¿Ríe, llora, hace puchero? "Está estudiándose aún, porque no se tienen parámetros normales", dice.
Lo que era promesa y ya es realidad es el NIPD (Non invasive prenatal diagnosis). "Hoy es posible detectar a través del análisis de ácidos nucleicos fetales libres (ADN y ARN) en la sangre materna, la presencia de un feto con trisomía 21 (síndrome de Down) u otras anomalías de cromosomas, con sólo extraer sangre de la madre a partir de las 12 semanas de embarazo. Se ha descubierto que el ADN que normalmente se encuentra dentro del núcleo de las células, se libera a la sangre como consecuencia de la muerte cotidiana de células. Todas las personas tenemos algo de nuestro ADN libre en la sangre. En las embarazadas, alrededor del 10 al 20% pertenece al feto. Mediante el desarrollo de técnicas complejas se ha podido establecer si ese ADN libre fetal presenta un exceso de material genético, como ocurre en los casos de síndrome de Down. Los estudios internacionales multicéntricos -participaron el Cemic y el Hospital Italiano- detectaron más del 99% de los casos de síndrome de Down", explica el Dr. Horacio Aiello, médico de planta del servicio de Obstetricia del Hospital Italiano de Buenos Aires. Y agrega: "También se puede analizar ADN fetal libre en sangre de la madre embarazada buscando secuencias genéticas que están presentes en el cromosoma Y (exclusivo de los varones). Si se encuentran estas secuencias, se asume que el feto es masculino -sería la única fuente de material genético del Y en una mujer embarazada-. Si no se encuentra, se asume que es femenino. Esta tecnología es útil para el diagnóstico prenatal de sexo fetal en situaciones de riesgo de enfermedades hereditarias padecidas por un sexo determinado, como la hemofilia en varones o la hiperplasia suprarrenal congénita en mujeres".

EL INICIO

La vida humana comienza a partir de la unión de dos células: el óvulo y el espermatozoide. Durante el primer mes, luego de la fecundación, el corazón del bebe late
  • Los espermatozoides van al encuentro con el óvulo. Entre 300 y 500 llegan al momento de la fecundación.
  • Atraviesan la corona que protege al óvulo (radiada) dispersando las células que la componen.

EL CRECIMIENTO DEL BEBE

Mes 1 y 2 
Comienza a formarse el sistema nervioso y el cerebro. El corazón empieza a latir.
Mes 3 
El feto puede realizar movimientos. La cara adquiere rasgos más humanos. Se reconoce el sexo.
Mes 4 
Concluye el desarrollo del esqueleto. Se forman las uñas.
Mes 5 
Adquiere rasgos propios. La circulación de la sangre ya es completa.
Mes 6 
Los bronquios y pulmones casi han madurado. Puede entreabrir los ojos.
Mes 7 
Ya tiene los órganos necesarios para vivir del útero materno.
Mes 8 
Tiene la forma que tendrá al nacer. Se ubica cabeza abajo, preparado para nacer.
Mes 9 
Completa su desarrollo

CÓMO SE FORMA EL EMBRIÓN

 

El óvulo fecundado (cigoto) experimentará muchas divisiones celulares sucesivas y originará primero el embrión y luego el feto
DÍA 1

Divisón celular 

Mientras se desplaza por las trompas de Falopio hasta el útero, el cigoto se divide primero en 2 células, luego 4, luego 8, etcétera. Este es el conjunto de células no diferenciadas.

DÍAS 6-7

Implantación 

Continúa la división celular hasta alcanzar un número determinado de células hijas.
Comienza la implantación del embrión en el útero.
A partir de este momento comienza la gestación hasta la llegada de un nuevo bebe.

DÍAS 12-14

Diferenciación celular 

durante esta etapa tiene lugar una serie de procesos de diferenciación donde se desarrollarán las estructuras del futuro feto: un tejido externo de protección (exodermo y ectodermo) y uno interior (endodermo).

DÍA 21

Período embrional 

El cordón umbilical, a través del cual el embrión se alimentará durante los nueve meses del embarazo, empieza a formarse en la tercera semana. 
El proceso se completa en la 12a. semana..








¿Abortar un bebé con síndrome de Down?


WASHINGTON D.C., 17 Oct. 12 / 10:48 am (ACI/EWTN Noticias).- Heath White, un atleta, piloto graduado de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y agente del FBI, que creía tenerlo todo, pensó en abortar a su hija Paisley por tener síndrome de Down. Ahora corre maratones con ella y cuenta la historia que le dio luz a su vida.

Desde 2008, poco antes de que su pequeña cumpliera su primer año, White corre todo tipo de maratones llevándola en su coche, buscando formar conciencia sobre la dignidad de la vida de las personas con Síndrome de Down, y dando testimonio de su amor de padre.

En el programa E:60, conducido por Tom Rinaldi, del canal deportivo ESPN, se reveló la historia de White, quien estaba obsesionado por la perfección, y que esperaba que su primera hija fuera, en palabras de su esposa, Jennifer, “perfecto, como lo era él”.

Y Pepper White, que nació en 2005 cumplía los estándares esperados por los esposos White.

Sin embargo, un año después, al revelarse que Jennifer estaba embarazada por segunda vez, las pruebas prenatales revelaron que su segunda hija tendría Síndrome de Down.

Jennifer White confesó a Rinaldi que temía que su esposo “se fuera, que se escapara”.

“Lo peor es que sabía que él probablemente querría que la aborte, porque sabía que sus convicciones no eran tan fuertes como las mías”, recordó.

En efecto, Heath White intentó denodadamente convencer a su esposa para abortar a su bebé, por temor a “lo que la gente pensaría de mí”.

Jennifer White recordó que durante el embarazo, su esposo, a quien confiesa amar “más que a la vida”, no era grosero o desagradable sino que “estaba ausente. Él simplemente no estaba ahí emocionalmente, en lo absoluto”.

“Tuve que pensar ‘¿Y si lo hago? ¿Qué pasa si la aborto, si me deshago de ella? Y recuerdo una pequeña voz en mi cabeza diciendo ‘No hay manera, no sucederá. Imposible’. Me refiero a que pensé en eso quizás por una hora. Él lo hizo durante meses”.

White sintió que le daban “un bebé roto” y se preguntaba una y otra vez “¿por qué yo?”.
En una carta que Heath White escribe a su hija Paisley, y que actúa como hilo conductor del reportaje, le confiesa que “antes de que tú nacieras sólo me preocupaba de cómo tu discapacidad se reflejaba en mí. Ahora no hay mejor espejo en el mundo. Tú eres mi luz en la oscuridad, y es un privilegio ser tu papá. Te ama siempre, papi”.

La carta, que Heath White comenzó a escribir cuando Paisley tenía 18 meses, es “solamente mi forma de repetir. Las posibilidades apuntan a que ella nunca hubiera sabido la forma en la que me sentí antes de que ella naciera. Ese hubiera sido mi secreto sucio que guardaría para siempre. Pero no quería que sea un secreto, quería que ella sepa que lo es todo para mí”.

Heath recordó que cuando Paisley nació, en marzo de 2007, su madre le dijo que su pequeña se veía como si no tuviera Síndrome de Down. Él, incómodo, dijo “ella está mintiendo. Puedes definitivamente ver que ella tiene Síndrome de Down”.

Su esposa recordó en el reportaje, entre sollozos y con la voz entrecortada, que sintió como si “hubiera perdido un bebé, a pesar de que tenía una sentada justo frente a mí”.

“Creo que fue después de que comencé a alimentarla que dije ‘ella está bien, es perfecta, vamos a estar bien”.

Para Heath, sin embargo, aceptar a su hija le tomó muchos meses. Sin embargo, llegó el día, un “momento crucial”, en que mientras jugaba con Paisley y le hacía cosquillas, ella se reía y lo empujaba.

“En ese momento me di cuenta de que ella era como cualquier otra niña, ella es mi niña”.


Desde entonces, Heath White sintió la necesidad de mostrarle al mundo a su hija, por lo que decidió correr en maratones una vez más, luego dejarlo por varios meses, pero esta vez llevando delante a Paisley, en su coche.

Heath dijo que quería que “todo el mundo viera que estaba orgulloso de ella”.

“Nadie sabía cómo me sentía antes de que ella naciera, y si puedo evitar que una familia, una persona viva con la culpa de casi cometer el error que yo casi cometí, va a valer el dolor que Paisley sentirá más adelante en su vida cuando sepa cómo me sentí”.

Heath reveló que su temor es que “un día, alguien la llame ‘retrasada’, que alguien use esa palabra en su presencia, o se burle de ella porque es diferente, y tener que explicarle sobre la sociedad, y tener que construirle un respaldo de autoestima para que sepa cuánto la amo”.

“Todo lo que he hecho, todo lo que he tratado de lograr, nunca iba a ser perfecto. Pero mi amor por Paisley es perfecto. Siempre voy a estar ahí para asegurarme de que ella llegue a la meta”, aseguró.