martes, 27 de noviembre de 2012

La verdad sobre Favaloro y el aborto

A continuación, transcribimos una nota de un blog argentino en el que se aclara la verdad sobre la opinión del Dr. René Favoloro sobre al aborto. 
No dejen de leerla, ya que la supuesta opinión favorable del gran cirujano sobre el aborto es citada mucho en discusiones o debates por redes sociales, principalmente por quienes  promueven el aborto, pero también a veces por gente que sin conocer en profundidad el tema repite lo escuchado.
Nuevamente, desde la Escuela de Formación de Frente Joven llamamos, ante toda discusión o debate que se presenta, al estudio y la fundamentación científica y racional de las posturas, y no a la repetición agresiva y a los gritos de consignas memorizadas, slogans pegadizos o falsas citas de autores.

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Nota original en:
http://focoracional.blogspot.com.ar/2012/10/cual-era-la-verdadera-postura-de.html

Aclaración: Próximamente, con la magnitud del tema, escriba un análisis acerca del tema del aborto en cuestión, plasmando mi opinión con fundamentos, pero esto no se trata del aborto sino de si la cita de una persona fue verdadera o no.

Cada vez que discuto sobre del aborto, los que están a favor de la legalización del aborto tienden a sacarme una supuesta frase de René Favaloro:

"Los ricos defienden el aborto ilegal para mantenerlo secreto y no pasar vergüenza. Estoy harto de que se nos mueran chicas pobres para que las ricas aborten en secreto. Se nos mueren nenas en las villas y en los sanatorios hacen fortunas sacándoles del vientre la vergüenza a las ricas. Con el divorcio decían que era el fin de la familia y sólo fue el fin de la vergüenza de los separados ilegales.
Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas.
El resto es educar, no legislar".

No podemos negar que la palabra de un grande de la medicina mundial, prácticamente un prócer argentino moderno, vale mucho. Sin duda, tampoco nos podemos dejar llevar por la falacia de la autoridad*. Pero… ¿Es cierta esta cita que anda circulando?

Por supuesto, tenía que encontrar la fuente para comprobarlo. Aparentemente esta frase viene de una entrevista realizada el día Sábado 7 de Junio de 1997 y publicada en el diario “La Gazeta” el Domingo 8 de Junio de 1997.

Entonces busqué la nota, y lo que encontré, sobre todo gracias al aporte de Lisandro M. Carnielli, en una entrada de su blog: http://www.drgen.com.ar/2011/11/aborto-favaloro/
 
Pero en dicho blog, Carnielli declara a Favaloro a favor del aborto e intenta justificar la cita con la nota, pero cuando uno lee dicha nota, y encuentra a Favaloro hablando del aborto,  lo que decía era muy distinto. Esto fueron las palabras del doctor, según publicada en dicha nota:

"El aborto es un acto criminal, sin lugar a dudas. Pero también estoy en contra de la hipocresía. La hipocresía es esa nenita de clase media a quien, cuando se embaraza, su papito la lleva al médico y esa misma noche esa nenita ya está bailando en un boliche de nuevo."

Y aquí el extracto de la nota:


Pero entonces, ¿De dónde sale la otra supuesta cita? La frase surgió en internet a partir de noviembre del 2011. El mismo periodista que realizó la entrevista al Dr. Favaloro, Federico Türpe (Secretario de Redacción del diario La Gaceta y Docente de Periodismo Digital) en su cuenta @fedeturpe de Twitter, puso una serie de “tweets”:
1. Tuve el privilegio de ser el último periodista de La Gaceta que entrevistó al doctor René Favaloro.
2. En esa entrevista Favaloro se declaró a favor de la despenalización del aborto, no de su legalización.
3. Le pregunté las razones y dijo: "estoy harto de que se nos mueran chicas pobres para que las ricas aborten en secreto".
4. Favaloro me dijo que los ricos defendían el aborto ilegal para mantenerlo en secreto y sin pasar vergüenza.
5. Favaloro: "se nos mueren nenas en las villas y en sanatorios hacen fortunas sacándole la vergüenza del vientre a las ricas".
6. Esa entrevista a Favaloro la hice en Río Hondo, a dónde fue a dar una charla de educación sexual a adolescentes.
7. Cuando los funcionarios escucharon lo q Favaloro les decía a los chicos ya no podían frenarlo. Además, ¿callar a Favaloro?
8. Esa entrevista a Favaloro la hice en el 97 o 98 Se publicó en La Gaceta y fue a tapa, aunque edulcorada lo esencial salió.
9 Favoloro: Con el divorcio decían que era el fin de la flia y sólo fue el fin de la vergüenza de los separados ilegales.
10. Favaloro: con el aborto legal no habrá más abortos, ni menos Habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar.
A partir de aquí se construyó la cita que menciona aquellos que defienden la postura del aborto legal.
¿Pero se puede adjudicar semejantes palabras a semejante personaje por tan solo una serie de tweets de una persona?
Es por eso que, por el mismo medio, le consulté al periodista en cuestión al respecto:
Yo:
@fedeturpe Tengo fuertes dudas y me gustaría poder leer la entrevista con Favaloro publicada el día 7 de Junio de 1997. ¿La tenés?
Türpe:
@gnzlmrtndlvg dudas de quién, de Favaloro o de mí?
Yo:
@fedeturpe Sobre el pensamiento de Favaloro. La cita está, pero el único recorte de esa nota arranca diciendo "es un acto criminal".
@fedeturpe Pero no está completa la entrevista, y creo que faltan partes importantes. Por eso me gustaría poder verlo completo.
 
T
ürpe:
@gnzlmrtndlvg así es, él nunca dijo estar a favor del aborto, sino en contra de la hipocresía.
Yo:
@fedeturpe ¿Pero entonces no hay más que eso? Porque hay una cita dando vuelta de Favaloro que habla de estar a favor de la legalización.
Türpe:
@gnzlmrtndlvg cuando conté en TW de esa entrevista aclaré que algunas cosas no se publicaron, pero me las dijo a mi tomando un whisky.
@gnzlmrtndlvg esos son reduccionismos que hacen los militantes de un lado y del otro, yo no me hago cargo.
Yo:
@fedeturpe Gracias por la aclaración. Pasa que ha tomado mucha magnitud esa cita (por obvias razones) cuando sale la discusión.

Lamentablemente todo esto queda muy ambiguo. Türpe no lo niega, pero tampoco se hace cargo. Claro está que si Favaloro habló extra-oficialmente, Türpe no puede oficializarlo. Pero entonces, no es correcto ir publicando, aunque sea por tweet, más aún cuando Favaloro no está con nosotros para poder aclarar o no su postura.
La validez de la cita a favor del aborto quedará para siempre con motivos para discusión, pero lo cierto es que no tiene en donde afirmarse oficialmente. Además suena contradictorio. ¿Si se está a favor del aborto, por qué arrancar con “es un acto criminal”?
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*La falacia de la autoridad, denominada "Argumentum ad Verecundiam" consiste en defender una proposición como verdadera porque quien lo afirma tiene autoridad en el tema.
El ejemplo es el razonamiento "La raíz de 2 es irracional, porque así lo dijo Euclides".
Sí bien "La raíz de 2 es irracional" es una proposición verdadera, el razonamiento es inválido, pues la raíz de 2 es irracional no porque lo diga Euclides, sino porque hay una demostración que lo prueba.

Sobre la ley de identidad de género


El miércoles 9 de mayo de este año el Honorable Senado de la Nación aprobó por 55 votos a favor, ninguno en contra y una abstención la ley de "identidad de género". El proyecto se elaboró en base a las iniciativas de Silvana Giudici (UCR), Diana Conti (FpV) y Juliana Di Tullio (FpV). Se trata de una ley breve, que tiene tan sólo quince artículos, pero sus contradicciones y potenciales peligros son devastadores para nuestra sociedad.
Haremos un análisis breve de su articulado:

El derecho a la identidad de género: el art. 1 de la ley establece que toda persona tiene derecho a que se le reconozca su identidad de género –quedando registro de ella en los documentos que acreditan su identidad–, al  libre desarrollo de su persona según esa identidad, y a ser tratado de acuerdo a la misma.
Es decir la persona puede exigir al Estado, a la sociedad y a los particulares, que lo traten como lo que cree, siente, o quiere ser, independientemente de lo que realmente es.

Concepto de identidad de género: el art. 2 sostiene que la identidad de género es  “la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo”. Esta “vivencia interna e individual” que la persona “siente” –la ley no habla de pensamiento ni de voluntad, sólo de sentimiento–, puede ser impuesta a toda la sociedad.

La rectificación registral: coherente con los arts. 1 y 2, la ley establece el procedimiento para “corregir” –rectificar es corregir, es decir, lo que se pide no es un cambio sino que se señala un error para que se lo enmiende– el prenombre y la imagen en la documentación que acredite la identidad de la persona “cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida”. Los requisitos para este trámite, cuando se trate de mayores de edad, son:
1. Acreditar la edad mínima de 18 años, con excepción de lo establecido en el artículo 5º de la presente ley;
2. Presentar ante el Registro Nacional de las Personas o sus oficinas seccionales correspondientes, una solicitud manifestando encontrarse amparada por la presente ley requiriendo la rectificación registral de la partida de nacimiento y el nuevo documento nacional de identidad correspondiente, conservándose el número original.
3. Expresar el nuevo prenombre elegido con el que solicita inscribirse. En ningún caso será requisito acreditar intervención quirúrgica por reasignación genital total o parcial, ni acreditar terapias hormonales u otro tratamiento psicológico o médico.
Tratándose de un menor de edad, el trámite debe ser solicitado por sus representantes, por supuesto que con consentimiento del menor, y si alguno de los representantes se negase, puede recurrirse a la vía sumarísima, agregando el artículo, en una interpretación más que libre, “teniendo en cuenta los principios de capacidad progresiva e interés superior del niño/a de acuerdo a lo estipulado en la Convención sobre los derechos del Niño y en la Ley 26.961 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes”.
Por supuesto que este trámite es secreto, si la persona así lo quiere, ya que no se puede publicar el cambio sin autorización y no se puede revelar la información del acta de nacimiento. De esta manera nadie puede conocer el sexo real de la persona.  
Un detalle: el trámite es gratuito. A diferencia de la mayoría de los trámites que estamos acostumbrados a hacer en reparticiones públicas, en los cuales se suele pagar un timbrado, la rectificación del DNI es gratuita, es decir, lo paga el Estado, es decir, lo pagamos todos. Muy democrático.

El “cambio de sexo”: ya el art. 2 señala en su segunda parte que la autopercepción de género “puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal (sic) a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido".
El art. 11, profundizando lo antedicho, autoriza “intervenciones quirúrgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de género autopercibida”. Vale aclarar que se trata de largas, costosas y peligrosas intervenciones, en extremo invasivas; mutilaciones que deforman el cuerpo, para adaptarlo al deseo y elección de la persona que así lo decide y que potencialmente pueden causar daños irreparables física, psicológica y emocionalmente. Con el agravante de que, a diferencia de la decisión de cambiar de género vía registral, estas operaciones son irreversibles. Incluso se permiten en menores de edad, con los mismos requisitos que para la rectificación documental.
Por supuesto que se obliga a “los efectores de salud públicos, privados o de obras sociales garanticen el cumplimiento de esas operaciones”. Y nuevamente, todas esas prestaciones “de salud”, quedan incluidas en el Plan Médico Obligatorio. Es decir son gratuitas y toda la población debe costearlas con los aportes habituales.

Trato digno: llama particularmente la atención este art. 12, que establece que deberá “respetarse la identidad de género adoptada por las personas, en especial por niñas, niños y adolescentes, que utilicen un nombre distinto al consignado en su Documento Nacional de Identidad”. Es decir, hay que usar el nombre que la persona quiere, no el que tiene, incluso para llamarlo a gritos en la calle. Además “cuando la naturaleza de la gestión haga necesario registrar los datos obrantes en el Documento Nacional de Identidad, se utilizará un sistema que combine las iniciales del nombre, el apellido completo, día y año de nacimiento y número de documento y se agregará el prenombre elegido por razones de identidad de género a solicitud del interesado/a".

Para finalizar con este tema, expresamos adhesión a lo manifestado por la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Argentina, declaración que citamos a continuación: “la ley sancionada ha generalizado un modelo de pensamiento que privilegia supuestos proyectos de vida individuales y personales (de cambio o reasignación de sexo), en desmedro de los valores y principios del resto de la sociedad. Es un paso más en una progresiva mutilación de las normas fundamentales de la vida y la familia y empobrece la convivencia social a partir de una concepción individualista de la persona que es definida como una mera creación cultural y desgajada de sus constitutivos elementos de orden natural, en especial de la rica complementariedad entre varón y mujer”.

Jaime Paz
Escuela de Formación - Frente Joven Córdoba

No nos cansamos de recomendar el imperdible y triste testimonio que es el caso de David Reimer, el niño que fue criado como niña. Al respecto ver: http://centrodebioetica.org/2012/05/la-investigacion-sobre-david-reimer-y-la-identidad-de-genero-el-sexo-no-es-un-constructo-social/



miércoles, 21 de noviembre de 2012

"Un hijo nunca te recordará una violación"


Verónica Cardona y su hija, María Fernanda
Verónica Cardona y su hija, María Fernanda
REDACCIÓN CENTRAL, 08 Nov. 12 / 12:11 pm (ACI/EWTN Noticias).- Verónica Cardona quedó embarazada a los 16 años de edad tras ser violada por su propio padre. Esta joven colombiana optó por defender la vida del bebé y, cinco años después de vivir este drama, exhorta a las mujeres que pasan por casos similares a que “¡no tengan miedo de decirle sí a la vida, no tengan miedo de decirle sí al amor!”.En una entrevista concedida a ACI Prensa, Verónica confesó que el primer impacto tras saber que quedó embarazada luego de sufrir una violación fue devastador.

Fue un impacto muy grande el darme cuenta de que estaba embarazada. En ese preciso momento sentí que mi vida se había frustrado, más aun porque sabía que el bebé que venia en camino era el ‘producto’ de una violación por parte de mi propio papá”.

Verónica recuerda que el miedo se había apoderado de ella pero no quería someterse a un aborto. “Caí en depresión unos días, no quería matar a un ser inocente, pero tenía miedo, quizás el mismo miedo que sienten muchas mujeres al enterarse de que están embarazadas”.

Verónica recuerda que temía no ser “capaz de salir adelante, miedo a los prejuicios, miedo a que me vieran con lastima, miedo a afrontar la realidad, miedo a quedarme sola”.

Naturalmente casi toda mi familia, doctores, jueces, todos querían que abortara y más aún aquí en Colombia se acababa de hacer ‘legal’ el aborto en tres casos: por violación, por malformación y por riesgo de la vida de la madre”, indicó.

La joven madre señaló que ella cumplía todos los requisitos para que se le permitiera abortar de acuerdo a la legislación colombiana: sufrió una violación, existía la posibilidad de malformaciones en su bebé, y era un embarazo de alto riesgo.

Sin embargo, un factor importante en su decisión fue encontrar un día a su madre llorando y pidiéndole perdón, porque ella misma había considerado la posibilidad de abortarla cuando estaba en su vientre.

Ese hecho fortaleció su convicción de que “no tenía el derecho de arrancarle la vida a nadie, y menos a una personita indefensa, una personita que no me había hecho nada a mí”.

Una vez tomada la decisión de tener a su bebé, la familia de Verónica dejó de dirigirle la palabra durante varios días y sólo su madre la respaldó. “Así comenzó a crecer en mi el más grande milagro de amor. Fue una experiencia aunque dura, hermosa”, aseguró.

Verónica señaló que “cuando veía las ecografías, podía darme cuenta del gran milagro de la vida, sentir sus pequeños pero inofensivos golpecitos en mi estómago y luego ver su ternura al nacer”.

Durante el tiempo de su embarazo, la madre de Verónica participaba en una comunidad católica, que la ayudó a fortalecer su decisión de “traer vida al mundo, ya fuera que al nacer diera a mi hija en adopción, o decidiera quedarme con mi hija y salir adelante”.

Verónica señaló que al principio quiso olvidarse de Dios. “Me enojé con Él porque no podía entender cómo un Dios tan bueno y con tanto amor hacia mí podía permitir que me pasara esto, que no había hecho nada malo en la vida”, dijo.

Sin embargo, a pesar de su dolor, “me refugiaba en Él y le pedía fuerzas para continuar adelante, y hoy estoy segura de que Él siempre estuvo conmigo en mis noches y días de llanto. ¡Era Él quien me animaba y me levantaba!”, señaló.

Al nacer su hija, a quién llamó María Fernanda, Verónica afrontó “vacíos”, que intentó llenar con fiestas, amigos y trabajo, pero no fue hasta que participó en un retiro espiritual de la comunidad Lazos de Amor Mariano que pudo “volver a vivir”. Durante ese retiro espiritual pudo perdonar a todos los que le hicieron daño, incluyendo a su padre. “Entendí muchas cosas, me sentí digna nuevamente, ¡volví a nacer!”, recordó. Al salir del retiro, Verónica era mucho más consciente de que “la vida es un don”.

“Me indignaban, como me indignan ahora, los argumentos de los abortistas, que se escudan en casos como el mío para matar a un inocente y llenar sus bolsillos con dinero manchado de sangre inocente, diciendo que cada vez que veas a ese niño vas a recordar el momento tan doloroso en que fuiste abusada”, señaló.

Verónica asegura que siente “la necesidad enorme de gritar la verdad al mundo, que es que un hijo nunca te recordará las circunstancias (de una violación), porque es una persona absolutamente diferente. Por el contrario, te ayudará a sanar las heridas, le dará alegría y sentido a tu existir”.

“Lo digo desde mi propia experiencia y no como los abortistas que hablan sin siquiera conocer o haber pasado por una experiencia de estas, porque la mayoría de quienes apoyan el aborto no han abortado”.

Verónica aseguró que “las mujeres que, engañadas, abortan después son defensoras de la vida”.

A los abortistas no les importa la mujer como quieren aparentar. Si les importara verdaderamente, no ofrecerían un aborto sino por el contrario ayuda para salir adelante con su hijo”, señaló.

Si a quienes promueven el aborto les importara el sufrimiento de las mujeres “aceptarían realidades como el síndrome post- aborto, aceptarían que la vida comienza en la fecundación del óvulo como lo dicen los científicos”.

Verónica criticó que los abortistas “reclaman ‘derechos’ de la mujer y ellos son los primeros en pasar por encima de ellos”.

“Las mujeres tenemos derecho a una maternidad, y ellos pasan por encima de este hermoso don convirtiendo el vientre de las mujeres en la tumba de su propio hijo”, criticó.

“El aborto no desembaraza a nadie, matar no es una opción, es la peor decisión”, indicó, añadiendo que mientras que la vida engendra vida, el aborto produce “muerte, dolor, llanto, desesperación, angustia y una culpa que muy difícilmente se borrara de tu mente, de tu alma, de tu ser”.

Verónica exigió que los abortistas no jueguen “con el dolor de la mujer y de muchos hombres que también son victimas de un aborto”.

Remarcando que la defensa de la vida frente al aborto no es un tema religioso, Verónica Cardona invitó a “católicos, cristianos, evangélicos, ateos y a todos los que están a favor de la vida” a que “no nos cansemos de ser la voz de aquellos, que aunque tienen voz y derechos, han querido callarlos desde el vientre”.
Verónica también reveló que “por gracia de Dios pude perdonar a mi papá, mirarlo a los ojos y darle las gracias por haberme dado la vida”, y si bien su hija, que actualmente tiene cinco años “aún no sabe bien todo lo que paso”, está decidida a irle contando poco a poco todo, pues “ella tiene derecho a saber la verdad”.

Para leer la entrevista completa a Verónica Cardona, puede ingresar a:http://www.aciprensa.com/Docum/documento.php?id=516

martes, 20 de noviembre de 2012

La excéntrica jueza y sus argumentos


Transcribimos en nuestro blog una reflexión escrita por el Dr. Mario Caponnetto en relación al fallo de la Dra. López Vergara, que al suspender partes del protocolo de aborto no punible de la Ciudad de Buenos Aires, habilitó el aborto hasta el mes nueve. Esta reflexión fue publicada recientemente por el Boletín Notivida nº 869, el 14/11/12.
Préstese atención al profundo y profesional análisis que se hace de los argumentos jurídicos y, sobre todo, iusfilosóficos que subyacen en el triste fallo de la jueza, y cómo dichos argumentos carecen de una base seria de sustento. Las frases han sido destacadas con "negrita" por nosotros.

Acerca del pronunciamiento de la jueza López Vergara
Por Mario Caponnetto

1. La magistrada sostiene en el punto VI de su fallo: “Quisiera recordar aquí la dificultad que comporta esta decisión cautelar a alcanzar en tanto la cuestión a decidir se encuentra atravesada no sólo por normas vinculantes por nuestro ordenamiento jurídico de la más alta jerarquía, sino que incide fuertemente en la concepción misma que se adopte en torno a la relación entre moral y derecho (el subrayado es nuestro)”. No podemos sino coincidir con la jueza toda vez que, por cierto, la cuestión acerca de las relaciones entre la Moral y el Derecho constituye el eje en torno del que gira la entera problematicidad del Derecho. En realidad, de lo que se trata es de resolver si el Derecho, en tanto técnica o arte, se encuentra o no subalternado a la Ciencia Moral y si, en definitiva, la ley humana se apoya o no en la ley natural. En esto reside, en esencia, el entero cometido de la Filosofía del Derecho.
Pero, a continuación, la jueza López Vergara incurre en esta sorprendente afirmación: “Quienes cultivan emblemáticamente una interdependencia férrea entre ambos, sienten que todo comportamiento inmoral debe ser prohibido también por el brazo secular del derecho. Tal como si acompasaran en simbiosis pecado y delito (el subrayado es nuestro)”. No sabemos a ciencia quienes son los que “emblemáticamente” cultivan “una interdependencia férrea” entre el Derecho y la Moral al extremo de “acompasar”, “en simbiosis”, “pecado y delito” y pretender que “el brazo secular del derecho” prohíba toda conducta inmoral.
Si con semejante afirmación la señora jueza ha pretendido caracterizar a toda la tradición del iusnaturalismo sin duda se equivoca de modo asaz grosero. Nos permitimos, con humildad, recomendarle siquiera un somero repaso de los grandes maestros de la tradición jurídica comenzando por Cicerón y, si sus prejuicios laicistas no se lo impiden, al mismo Tomás de Aquino sin olvidar, por cierto, siquiera una rápida ojeada a las Etimologías de San Isidoro de Sevilla. Podrá comprobar, entonces, que jamás, nadie ha pretendido identificar pecado con delito ni mucho menos. El mismo San Isidoro sostiene que: La ley ha de ser honesta, justa, posible según la naturaleza y según las costumbres del país, proporcionada a los lugares y a los tiempos, necesaria, útil; debe ser también clara, para que no haya engaños ocultos en su oscuridad; ha de estar dictada no para provecho privado, sino para la común utilidad de los ciudadanos [1]”. Fundado precisamente en este texto de Isidoro, Tomás de Aquino rechaza que la ley humana deba prohibir todos los vicios morales, pues, ésta, escribe “está hecha para la multitud de los hombres en la que la mayor parte de ellos son imperfectos en la virtud. Y por eso la ley no prohíbe todos aquellos vicios de los que se abstienen los virtuosos, sino sólo los más graves, aquellos de los que puede abstenerse la mayoría y que, sobre todo, hacen daño a los demás, sin cuya prohibición la sociedad humana no podría subsistir, tales como el homicidio, el robo y cosas semejantes [2]. Y en otra obra ratifica este pensamiento: “La ley humana sólo prohíbe las cosas más nocivas al bien común... y permite pecados de menor importancia, de los que difícilmente se priva la multitud[3]”. Sabias y oportunas advertencias para quienes, malinterpretando la doctrina, siempre sostenida, de que la ley humana deriva a modo de determinación de la ley natural, entienden -como en el caso que nos ocupa- que la ley civil ha de integrar todo el contenido de la ley moral. Hasta aquí la doctrina auténtica de la tradición filosófica en este punto.
 2. Más adelante la jueza López Vergara sostiene: “La tolerancia en términos del iluminismo de Voltaire o del liberalismo religioso de Locke es una reliquia que atesoramos tras atravesar cruentas guerras, a veces con el estandarte de banderas confesionales que han desembocado en el aniquilamiento de quienes no pensaban a semejanza de otros”. La visión histórica de la magistrada es más que cuestionable toda vez que el iluminismo volteriano alumbró, entre otras empresas, la Revolución Francesa que no fue, precisamente, un modelo de tolerancia.
En cuanto a Locke, recomendamos a la señora jueza actualizar sus lecturas acerca del ilustre empirista. Una hermenéutica más depurada de sus textos permite hoy completar el pensamiento lockeano y establecer que, lejos de negar la ley natural, la tuvo en alta consideración. En efecto, leemos en An Essay Concerning Civil Government: “No discuto yo en este momento si los príncipes están exentos de someterse a las leyes del país; de lo que sí estoy seguro es de que deben obedecer a las leyes de Dios y de la naturaleza. Nadie, ningún poder, puede sustraerse a las obligaciones de esa ley eterna[4]”. En la misma obra se lee también: “Las leyes humanas son medidas tomadas en relación con los hombres cuyas acciones tienen que dirigir; pero son medidas que, a su vez, tienen que ser medidas por ciertas normas superiores, y esas normas son dos, a saber, la ley de Dios y la ley de la Naturaleza. Por eso, las leyes humanas deben acomodarse a las leyes generales de la naturaleza, y no pueden ir contra de ninguna ley positiva de las escrituras. No siendo así, están mal hechas [5]”.
Por último nos permitimos transcribir para conocimiento de la jueza López Vergara este significativo texto de A. J. Carlyle: “Es lamentable que muchas personas inteligentes lo consideren como una obra aislada y revolucionaria y no se den cuenta de que el Tratado de Locke es, en primer lugar, una reafirmación de las tradiciones fundamentales de la cultura política de la Edad Media. Se ha subrayado hace mucho tiempo que Locke apela de cuando en cuando a la autoridad de Hooker, y a la verdad lo hace por muchas razones; porque la defensa teórica de la monarquía absoluta se basaba en gran parte en la doctrina del derecho divino, y por tanto era especialmente importante -en aquel momento y en Inglaterra- demostrar que la concepción de la autoridad política de Hooker era muy diferente. Es de lamentar, sin embargo, que no siempre se haya comprendido que Hooker no se limitaba a exponer su propia teoría de la autoridad política, sino que reafirmaba magistralmente las grandes tradiciones de la cultura política de la Edad Media, y que, por tanto, al apelar Locke a Hooker, estaba asegurando la continuidad de la cultura política moderna con la medieval. Esto no quiere decir que la teoría política de Locke coincida en todos sus puntos con la medieval o con la moderna. Sería cierto decir que Locke representa en algunos puntos importantes ese modo de pensar ahistórico de la Edad Media, derivado de los filósofos postaristotélicos a través de los juristas romanos y de los Padres de la Iglesia, y que no desapareció hasta los siglos XVIII y XIX.” [6]
Resulta claro que el pensamiento de Locke es algo más complejo de lo que supone la magistrada porteña.

3. Pero, más allá de estas consideraciones, ¿tiene algún asidero traer a colación toda esta ardua cuestión en un fallo que debe resolver acerca del aborto? ¿Acaso la protección de la vida del que ha de nacer, en tanto bien objetivo y objetivable, guarda alguna relación con las convicciones o creencias religiosas de las personas? Derivar el problema del aborto al ámbito de la conciencia moral personal supone no sólo una peligrosa reducción del ámbito público con la consiguiente sobredimensión indebida de lo privado sino, además, una aviesa tergiversación del verdadero problema en juego. Pues no se trata de asegurar la soberanía del individuo “sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu”, según la sentencia de Stuart Mill citada por la jueza, sino de evitar que muera un tercero absolutamente inocente e indefenso.
Nadie puede desconocer, hoy, el hecho insoslayable de que el embrión, aún desde sus más tempranos estadios de organización celular, constituye una realidad distinta del cuerpo de la madre: está en el cuerpo materno pero no es el cuerpo materno. Esta aseveración no es una creencia religiosa; es un hecho de evidencia palmaria. Por tanto la decisión de eliminarlo no constituye una acción moral privada, limitada al sujeto que la realiza, sino una acción que afecta a otro y por eso ingresa, de pleno, en el campo estricto del derecho y de la legislación civil. Es absolutamente ajena a toda la larga tradición médica y jurídica la idea de que el embrión sea una parte del cuerpo materno, al modo de una víscera que pueda ser eliminada cada vez que la totalidad de dicho cuerpo pueda verse amenazada por ella. Esta curiosa novedad -surgida paradójicamente cuando los conocimientos acerca del proceso generativo humano han alcanzado un grado de desarrollo inédito- carece de todo fundamento racional y es sólo un letal artilugio.
Por eso resulta particularmente alarmante el fallo de la jueza López Vergara cuando afirma: “Cercenar obstáculos que entorpezcan el derecho al aborto no punible para los supuestos reglados por la legislación penal de fondo conduce, ante la dilación temporal obstaculizante, a obligar a un hacer que es el de la continuación del embarazo y parto. Ello retrotrae a una coerción jurídica, cual servidumbre personal, ya abolida desde la Asamblea del año XIII, en el artículo 15 de la Constitución Nacional (el subrayado es nuestro)”. En primer lugar, la magistrada da por sentado un supuesto “derecho al aborto no punible”. Pero -aún dejando de lado que los incisos 1° y 2° del artículo 86 del Código Penal, son originariamente nulos e inconstitucionales y que, de todas maneras, se encuentran derogados desde 1994- ¿puede, acaso, un delito que en muy acotadas circunstancias la ley eximiría del castigo, transformarse en un derecho? ¿Qué extraña alquimia legal es ésta que hace de un delito no punible un derecho cuyo ejercicio no puede verse cercenado ni limitado? ¿Qué “coerción jurídica” asimilable a una situación de “servidumbre personal, ya abolida desde la Asamblea del Año XIII”, es asegurarse que la ley civil impida un crimen o, en caso de no punibilidad, delimite con la mayor precisión exigible las circunstancias de esa no punibilidad?
No estamos, pues, en presencia de un fallo que resguarde el llamado aborto no punible (dejando de lado su intrínseca ilegitimidad más allá de lo que disponga la ley positiva) sino frente a una consagración jurídica del aborto libre entendido como una acción moral privada reservada a la exclusiva conciencia moral personal y, por ende, fuera de la competencia y del alcance de la ley civil.
Las pretendidas fundamentaciones filosóficas esgrimidas por la magistrada, aparte de ser de suyo una indebida imposición de su propiaweltanschaung (para utilizar su misma expresión) tributaria de un férreo relativismo moral y de un radical positivismo jurídico, resultan por completo ajenas al caso objeto del fallo. No eludimos el debate científico y serio acerca de las cuestiones planteadas. En definitiva, ellas están siempre abiertas a la reflexión, al cotejo, a la investigación honesta, a la confrontación, es decir, a todo aquello que constituye la médula de la vida de la inteligencia y que tiene su ámbito propio en los claustros académicos. En la administración de la magistratura, en cambio, lo que ha de priorizarse es, precisamente, la salvaguarda del derecho, que es el objeto de la virtud de la justicia. Es justamente el derecho, fundado para custodiar la vida y los bienes de los hombres, sobre la roca firme de la ley natural y no sobre la voluntad voluble y caprichosa de cada individuo, la verdadera reliquia que se ha de conservar.
Por tanto, si el aborto, que conlleva siempre, indefectiblemente, la muerte de otro, se sustrae al ámbito del Derecho, no habremos asegurado la tolerancia sino consagrado la barbarie.
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[1] Etymologias, L 5, c. 21, ML 82, 203.
[2] Summa Theologiae, I-IIae, q 96, a 2, corpus.
[3] Quodlibeto II, q 5, a 2, ad 2.
[4] John LockeAn Essay Concerning Civil Government, en Two Treatises of Government, Petter Laslett ed., Cambridge University Press, Cambridge, 1970, p. 313.
[5] Ibídem, p. 376. “Cita de Richard Hooker, particularmente significativa para el problema de las relaciones de Locke con la escolástica dado que, literalmente tomada de The Laws of Ecclesiastical Polity, es a su vez (y Hooker así lo aclara), cita textual de Santo Tomás”. Cf. Joaquín Migliori, John Locke y el problema de la ley natural, en Revista Libertas, 32 (mayo 2000) Instituto Universitario ESEADE.
[6] A. J. CarlyleLa Libertad Política (Historia de su concepto en la Edad Media y los tiempos modernos), F.C.E., México, 1942, p. 177.

Ni víctimas de aborto, ni víctimas de violación


Fue en abril de este año cuando enviamos un mail a todos los integrantes de Frente Joven Buenos Aires titulado “Estado de Emergencia y Movilización”. Hablamos con una Diputada de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, que nos dijo que era inminente el tratamiento de algunos de los proyectos de ley de aborto. Este año no era igual que los anteriores. Nos contaba que desde el 2007, fecha en que comenzó a ocupar su banca, habían logrado archivar los proyectos de ley que las abortistas intentaban aprobar. Este año no era igual que los anteriores; este año esta revolución cultural venía con más fuerza. Este año ya habían logrado entrometerse en nuestro máximo tribunal de Justicia, con paupérrimos argumentos, en contra de nuestra Constitución Nacional y en contra de nuestro estilo de vida. Era inminente que alguno de los proyectos de ley presentados se aprobase. Frente Joven debía actuar.
Noches sin dormir. Como de costumbre, los chicos se quemaron los sesos pensando un plan. Contábamos los votos, volvíamos a contar, y confirmados en contra teníamos muy pocos, muchos dudosos y, a favor, la mitad menos uno. Era un caso perdido, ya que si uno sólo de los tantos dudosos nos decía que se alineaba con quienes estaban a favor, listo, la ley salía. Sin embargo, ahí fue donde volvimos a ver el por qué de nuestro accionar. Nosotros no ponemos las esperanzas en estas victorias. Nosotros sabemos que tenemos que dar estas batallas. No negamos que el resultado sea importante, claro que lo es, pero aún sabiendo que vamos a una derrota casi segura, igual tenemos que darla.
El “Plan Estratégico”, como sus autores lo llamaron, era genial: la Mesa Política iba a actuar desde adentro; si no conseguía revertir los números, Acción Ciudadana debía movilizar a la gente; Comunicaciones, por su parte, iba a estar informando y concientizando a la sociedad al respecto, y la Escuela de Formación preparaba el material necesario para todos.
Así fue que comenzamos a visitar los pasillos de la Legislatura, a cada uno de los legisladores, a las comisiones. A buscar el todo o nada. Nosotros ofrecíamos mandar a archivo todo. Sí, hubo quienes creyeron que estábamos locos.
Nos llevamos grandes sorpresas; algunas no muy buenas pero, con cada golpe, aprendíamos nuevas cosas y a volver a poner el ojo en lo importante.
A pesar de los logros conseguidos, el panorama político cambió de la noche a la mañana: “y sí, así es la política”. Ya no sólo la oposición porteña quería sacar una ley de aborto: el oficialismo  porteño también. No nos quedaba ninguna carta por jugar desde adentro de la Legislatura. 
Llegó entonces el turno de la sociedad: el día 12 de julio, para no perder la costumbre, Frente Joven organizó una marcha, y bajo el lema “Ni victimas de aborto, ni víctimas de violación” miles de jóvenes se manifestaron frente a la Legislatura porteña. La campaña gráfica realizada por la comisión de Comunicaciones fue impecable, además de las notas periodísticas que sacaron: habían logrado entrevistarse con AVIVI, la Asociación de Víctimas de Violación, quienes denunciaban que no querían el aborto no punible, ya que, de esa forma, el violador queda impune; y en la misma línea declararon los médicos municipales.

La marcha fue original, juvenil y alegre. Miles de jóvenes gritando a las ventanas de los legisladores que no quieren para su futuro una sociedad en la cual se condena a la víctima y se deja libre al violador. El aborto no es la solución. Gracias a ello, logramos cambiar el foco de lugar.
Sin embargo, el Ejecutivo porteño sancionó el protocolo de aborto no punible, que había intentado avanzar por vía legislativa. El Ministro de Salud, Jorge Lemus, firmó la Resolución Nº 1252/MSGC/12, y al día siguiente renunció. Esta vez el trabajo de nuestro grupo de militantes de internet fue cabal.
Esta resolución no sólo no nos gustaba a nosotros sino que las abortistas la tomaron como una tomada de pelo, así que decidieron alinear todas las fuerzas y pidieron que el proyecto de ley de ellas, que era mucho más amplio, se trate sobre tablas. Es decir, sin discusión en las comisiones, directo al recinto.
Gracias a que se retrasó el comienzo de la sesión, logré estar. Al llegar me encontré con tres de los chicos y la mala noticia de que la sesión iba a ser a puertas cerradas. No nos pensábamos quedar afuera, así que buscando la manera, logramos entrar como asesores de diputados. Apenas pasamos las puertas, las cerraron con llave… Así que ahí estábamos, los diputados, sus asesores, un par de abortistas y nosotros cuatro. Mientras se discutía la ley sobre el endeudamiento, Santi me preguntaba qué postura íbamos a tener, estábamos más solos que un hongo. “Ya fue”, pensábamos, “habrá que sacrificarse y jugarse”; mientras nos enterábamos de que los chicos estaban afuera sin poder pasar. Había llegado el día, habíamos trabajado un montón por esto, todos querían estar adentro.
Los diputados discutían si debían abrir las puertas o no. María Eugenia Vidal, quien presidía la sesión, balbuceaba poniéndose nerviosa… ¿quién no en su situación?. Miraba a cada lado, las miradas y gestos de presión tanto de las feministas que estaban adentro como de nosotros, pedían que dejen pasar a nuestros compañeros.
De repente abrieron las puertas y entraron todos: de Frente Joven habían venido varios. “¡¿Qué vamos a hacer?! ¡¿Qué vamos a hacer?!” La mezcla de ansiedad, impotencia y bronca nos carcomía. Ya sabíamos que íbamos a perder. Que la ley iba a salir.
Empezamos a escuchar el debate y los sentimientos se volvieron a mezclar. Las diputadas feministas se llenaban la boca de mentiras, hablaban de 500.000 abortos por año, una cifra que ni siquiera está investigada y que además es ridícula. Hablaban de que esta ley iba a ser un gran paso para los derechos de las mujeres. ¿Qué mujeres, señoras diputadas? ¿De todas las chicas violadas, que la única solución que les aportará el Estado es practicarse un aborto, mientras ellas vuelven a sus casas y el violador las sigue acechando? ¿O de las mujeres que sin haber sido violadas firmarán una declaración jurada afirmando tal hecho porque en su estado de desesperación por la situación que están pasando creen que el aborto solucionará ese problema, sin saber lo traumático que es pasar por esa situación y las consecuencias gravísimas que llevarán por el resto de sus vidas? Además decían varias veces que ellas acompañan a mujeres en esas situaciones… ¡qué gran mentira! Si realmente acompañasen a mujeres en esas situaciones tendrían que saber que ellas necesitan ser ayudadas con el problema que las lleva a querer el aborto, no a darles aborto sin solucionar la dificultad de fondo. Así no ayudan a nadie. 
Por el otro lado, comenzaron los argumentos en contra. Creo que a más de uno de los que estábamos ahí se nos infló un poco el pecho. Pensaba en todos los chicos que no habían podido venir, por el poco tiempo de aviso o por compromisos. Me acordaba de todas las noches sin dormir de varios, del esfuerzo que había hecho cada uno trabajando en esto todos estos meses, a pesar del cansancio de cada uno por sus propias obligaciones de la facultad, el trabajo, la familia. Ojalá hubiesen estado todos ahí para que pudiesen escuchar de la boca de los diputados que se oponían a esta ley, los argumentos que nosotros les habíamos alcanzado, y que muchos de ellos los habíamos formulado nosotros. Habíamos hecho todo lo que estuvo a nuestro alcance para que esta ley nefasta no saliese, y en el debate eso se sentía. Frases con el sello de Frente Joven se escucharon varias veces.
Casi finalizado el debate, la diputada Lubertino dio la nota de color. La ex presidente del INADI fue interpelada por el diputado Daniel Amoroso preguntándole si había escrito un mensaje en su cuenta de Twitter, o si ésta había sido hackeada, e inmediatamente leyó textualmente el mensaje: "Que Morales Gorleri y Bergman saquen sus rosarios y kipás de nuestros ovarios". Ahí nomás se armó un lío tremendo, tanto los diputados como todo el público presente la abucheaba con gritos e insultos. El Presidente del Bloque PRO, Fernando de Andreis, solicitó un cuarto intermedio para analizar una cuestión de privilegio contra la legisladora kirchnerista. Al reanudarse el debate, media hora después, el diputado Helio Rebot formalizó el pedido de Cuestión de Privilegio y la votación resultó aprobada por 55 votos positivos y 3 abstenciones, por lo que el asunto pasó a consideración de la Junta de Ética.


Luego, el diputado Alejandro García leyó un proyecto de resolución pidiendo que se instruya a la Presidente de la Legislatura a denunciar ante el INADI los dichos vertidos por la diputada Lubertino contra sus pares Bergman y Morales Gorleri. La resolución resultó aprobada con 54 votos positivos y 4 abstenciones.
Gracias a los dichos de esta mujer pudimos escuchar varios discursos de gran peso con lo que respecta a la tolerancia y al respeto por la diversidad. La pena es que el discurso que ellos promueven, no lo viven. Odian, gritan, tienen un resentimiento adentro que les aflora por los poros. No saben respetar las ideas, las convicciones y los sentimientos más profundos de otras personas. No quieren dialogar, quieren imponer sin escuchar. Siempre con trampas, con chicanas. Si realmente tuviesen razón en lo que dicen se sentarían a dialogar. Pero no: no sólo no escuchan, sino que insultan, ofenden e intentan humillar a quienes piensan de manera diferente a ellos.
La diputada Morales Gorleri dijo que ella a veces siente que tiene que esconder la Cruz, porque se siente atacada y perseguida por toda esta gente. “Yo no puedo separar de mi vida cotidiana lo que creo, y no creo que eso esté mal”, terminó.
Finalmente, luego de todo esto, llegó el gran momento de la votación. Lo que esperábamos se  concretaba, la ley se aprobó por 30 votos a favor y 29 en contra. Mientras leía los nombres de los diputados que habían votado de manera negativa, recordaba los momentos en que repasábamos las listas de trabajo de cada grupo. No sé cuánto habremos influido en esos políticos, no sé cuántos de ellos votaron por convicción y cuántos por mandato. Lo único que sabía es que todo lo que estuvo a nuestro alcance, lo habíamos hecho. Me preguntaba cómo hubiese estado esa pizarra si nosotros no hubiéramos intervenido; quizás no hubiera cambiado nada, o quizás sería un 59 a 0 y Macri no hubiera vetado esa nefasta ley.

Sea como sea que termine la cosa, hoy podemos decir que fieles a nuestras convicciones no nos quedamos en charlas de café o en una sobremesa discutiendo sobre lo mal que está el país, haciendo una puesta peyorativa de nuestro gobierno. No fue así, porque participamos desde el primer día, luchando aquello en lo que creemos. Lo que muchas veces parece inalcanzable no lo es tanto, sino que requiere un esfuerzo y un compromiso fuerte para ver ciertos resultados.
Salió el protocolo de aborto, quizás esta ley más amplia se termine aplicando, quizás salgan muchas más, pero hoy veía a mis amigos, a mi grupo de amigos con los que trabajo día a día en la defensa de nuestros valores, y pensaba: “estamos en el lugar donde tenemos que estar, estamos haciendo lo que debemos hacer”. Quieren cambiar los pilares en donde sostenemos todo lo demás; tal vez lo hagan, pero hoy ya les quedó más que claro que acá hay un Frente, y está bien dispuesto a dar batalla.

María Inés Brogin
Integrante de la Mesa Política
Frente Joven Buenos Aires