martes, 20 de noviembre de 2012

Ni víctimas de aborto, ni víctimas de violación


Fue en abril de este año cuando enviamos un mail a todos los integrantes de Frente Joven Buenos Aires titulado “Estado de Emergencia y Movilización”. Hablamos con una Diputada de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, que nos dijo que era inminente el tratamiento de algunos de los proyectos de ley de aborto. Este año no era igual que los anteriores. Nos contaba que desde el 2007, fecha en que comenzó a ocupar su banca, habían logrado archivar los proyectos de ley que las abortistas intentaban aprobar. Este año no era igual que los anteriores; este año esta revolución cultural venía con más fuerza. Este año ya habían logrado entrometerse en nuestro máximo tribunal de Justicia, con paupérrimos argumentos, en contra de nuestra Constitución Nacional y en contra de nuestro estilo de vida. Era inminente que alguno de los proyectos de ley presentados se aprobase. Frente Joven debía actuar.
Noches sin dormir. Como de costumbre, los chicos se quemaron los sesos pensando un plan. Contábamos los votos, volvíamos a contar, y confirmados en contra teníamos muy pocos, muchos dudosos y, a favor, la mitad menos uno. Era un caso perdido, ya que si uno sólo de los tantos dudosos nos decía que se alineaba con quienes estaban a favor, listo, la ley salía. Sin embargo, ahí fue donde volvimos a ver el por qué de nuestro accionar. Nosotros no ponemos las esperanzas en estas victorias. Nosotros sabemos que tenemos que dar estas batallas. No negamos que el resultado sea importante, claro que lo es, pero aún sabiendo que vamos a una derrota casi segura, igual tenemos que darla.
El “Plan Estratégico”, como sus autores lo llamaron, era genial: la Mesa Política iba a actuar desde adentro; si no conseguía revertir los números, Acción Ciudadana debía movilizar a la gente; Comunicaciones, por su parte, iba a estar informando y concientizando a la sociedad al respecto, y la Escuela de Formación preparaba el material necesario para todos.
Así fue que comenzamos a visitar los pasillos de la Legislatura, a cada uno de los legisladores, a las comisiones. A buscar el todo o nada. Nosotros ofrecíamos mandar a archivo todo. Sí, hubo quienes creyeron que estábamos locos.
Nos llevamos grandes sorpresas; algunas no muy buenas pero, con cada golpe, aprendíamos nuevas cosas y a volver a poner el ojo en lo importante.
A pesar de los logros conseguidos, el panorama político cambió de la noche a la mañana: “y sí, así es la política”. Ya no sólo la oposición porteña quería sacar una ley de aborto: el oficialismo  porteño también. No nos quedaba ninguna carta por jugar desde adentro de la Legislatura. 
Llegó entonces el turno de la sociedad: el día 12 de julio, para no perder la costumbre, Frente Joven organizó una marcha, y bajo el lema “Ni victimas de aborto, ni víctimas de violación” miles de jóvenes se manifestaron frente a la Legislatura porteña. La campaña gráfica realizada por la comisión de Comunicaciones fue impecable, además de las notas periodísticas que sacaron: habían logrado entrevistarse con AVIVI, la Asociación de Víctimas de Violación, quienes denunciaban que no querían el aborto no punible, ya que, de esa forma, el violador queda impune; y en la misma línea declararon los médicos municipales.

La marcha fue original, juvenil y alegre. Miles de jóvenes gritando a las ventanas de los legisladores que no quieren para su futuro una sociedad en la cual se condena a la víctima y se deja libre al violador. El aborto no es la solución. Gracias a ello, logramos cambiar el foco de lugar.
Sin embargo, el Ejecutivo porteño sancionó el protocolo de aborto no punible, que había intentado avanzar por vía legislativa. El Ministro de Salud, Jorge Lemus, firmó la Resolución Nº 1252/MSGC/12, y al día siguiente renunció. Esta vez el trabajo de nuestro grupo de militantes de internet fue cabal.
Esta resolución no sólo no nos gustaba a nosotros sino que las abortistas la tomaron como una tomada de pelo, así que decidieron alinear todas las fuerzas y pidieron que el proyecto de ley de ellas, que era mucho más amplio, se trate sobre tablas. Es decir, sin discusión en las comisiones, directo al recinto.
Gracias a que se retrasó el comienzo de la sesión, logré estar. Al llegar me encontré con tres de los chicos y la mala noticia de que la sesión iba a ser a puertas cerradas. No nos pensábamos quedar afuera, así que buscando la manera, logramos entrar como asesores de diputados. Apenas pasamos las puertas, las cerraron con llave… Así que ahí estábamos, los diputados, sus asesores, un par de abortistas y nosotros cuatro. Mientras se discutía la ley sobre el endeudamiento, Santi me preguntaba qué postura íbamos a tener, estábamos más solos que un hongo. “Ya fue”, pensábamos, “habrá que sacrificarse y jugarse”; mientras nos enterábamos de que los chicos estaban afuera sin poder pasar. Había llegado el día, habíamos trabajado un montón por esto, todos querían estar adentro.
Los diputados discutían si debían abrir las puertas o no. María Eugenia Vidal, quien presidía la sesión, balbuceaba poniéndose nerviosa… ¿quién no en su situación?. Miraba a cada lado, las miradas y gestos de presión tanto de las feministas que estaban adentro como de nosotros, pedían que dejen pasar a nuestros compañeros.
De repente abrieron las puertas y entraron todos: de Frente Joven habían venido varios. “¡¿Qué vamos a hacer?! ¡¿Qué vamos a hacer?!” La mezcla de ansiedad, impotencia y bronca nos carcomía. Ya sabíamos que íbamos a perder. Que la ley iba a salir.
Empezamos a escuchar el debate y los sentimientos se volvieron a mezclar. Las diputadas feministas se llenaban la boca de mentiras, hablaban de 500.000 abortos por año, una cifra que ni siquiera está investigada y que además es ridícula. Hablaban de que esta ley iba a ser un gran paso para los derechos de las mujeres. ¿Qué mujeres, señoras diputadas? ¿De todas las chicas violadas, que la única solución que les aportará el Estado es practicarse un aborto, mientras ellas vuelven a sus casas y el violador las sigue acechando? ¿O de las mujeres que sin haber sido violadas firmarán una declaración jurada afirmando tal hecho porque en su estado de desesperación por la situación que están pasando creen que el aborto solucionará ese problema, sin saber lo traumático que es pasar por esa situación y las consecuencias gravísimas que llevarán por el resto de sus vidas? Además decían varias veces que ellas acompañan a mujeres en esas situaciones… ¡qué gran mentira! Si realmente acompañasen a mujeres en esas situaciones tendrían que saber que ellas necesitan ser ayudadas con el problema que las lleva a querer el aborto, no a darles aborto sin solucionar la dificultad de fondo. Así no ayudan a nadie. 
Por el otro lado, comenzaron los argumentos en contra. Creo que a más de uno de los que estábamos ahí se nos infló un poco el pecho. Pensaba en todos los chicos que no habían podido venir, por el poco tiempo de aviso o por compromisos. Me acordaba de todas las noches sin dormir de varios, del esfuerzo que había hecho cada uno trabajando en esto todos estos meses, a pesar del cansancio de cada uno por sus propias obligaciones de la facultad, el trabajo, la familia. Ojalá hubiesen estado todos ahí para que pudiesen escuchar de la boca de los diputados que se oponían a esta ley, los argumentos que nosotros les habíamos alcanzado, y que muchos de ellos los habíamos formulado nosotros. Habíamos hecho todo lo que estuvo a nuestro alcance para que esta ley nefasta no saliese, y en el debate eso se sentía. Frases con el sello de Frente Joven se escucharon varias veces.
Casi finalizado el debate, la diputada Lubertino dio la nota de color. La ex presidente del INADI fue interpelada por el diputado Daniel Amoroso preguntándole si había escrito un mensaje en su cuenta de Twitter, o si ésta había sido hackeada, e inmediatamente leyó textualmente el mensaje: "Que Morales Gorleri y Bergman saquen sus rosarios y kipás de nuestros ovarios". Ahí nomás se armó un lío tremendo, tanto los diputados como todo el público presente la abucheaba con gritos e insultos. El Presidente del Bloque PRO, Fernando de Andreis, solicitó un cuarto intermedio para analizar una cuestión de privilegio contra la legisladora kirchnerista. Al reanudarse el debate, media hora después, el diputado Helio Rebot formalizó el pedido de Cuestión de Privilegio y la votación resultó aprobada por 55 votos positivos y 3 abstenciones, por lo que el asunto pasó a consideración de la Junta de Ética.


Luego, el diputado Alejandro García leyó un proyecto de resolución pidiendo que se instruya a la Presidente de la Legislatura a denunciar ante el INADI los dichos vertidos por la diputada Lubertino contra sus pares Bergman y Morales Gorleri. La resolución resultó aprobada con 54 votos positivos y 4 abstenciones.
Gracias a los dichos de esta mujer pudimos escuchar varios discursos de gran peso con lo que respecta a la tolerancia y al respeto por la diversidad. La pena es que el discurso que ellos promueven, no lo viven. Odian, gritan, tienen un resentimiento adentro que les aflora por los poros. No saben respetar las ideas, las convicciones y los sentimientos más profundos de otras personas. No quieren dialogar, quieren imponer sin escuchar. Siempre con trampas, con chicanas. Si realmente tuviesen razón en lo que dicen se sentarían a dialogar. Pero no: no sólo no escuchan, sino que insultan, ofenden e intentan humillar a quienes piensan de manera diferente a ellos.
La diputada Morales Gorleri dijo que ella a veces siente que tiene que esconder la Cruz, porque se siente atacada y perseguida por toda esta gente. “Yo no puedo separar de mi vida cotidiana lo que creo, y no creo que eso esté mal”, terminó.
Finalmente, luego de todo esto, llegó el gran momento de la votación. Lo que esperábamos se  concretaba, la ley se aprobó por 30 votos a favor y 29 en contra. Mientras leía los nombres de los diputados que habían votado de manera negativa, recordaba los momentos en que repasábamos las listas de trabajo de cada grupo. No sé cuánto habremos influido en esos políticos, no sé cuántos de ellos votaron por convicción y cuántos por mandato. Lo único que sabía es que todo lo que estuvo a nuestro alcance, lo habíamos hecho. Me preguntaba cómo hubiese estado esa pizarra si nosotros no hubiéramos intervenido; quizás no hubiera cambiado nada, o quizás sería un 59 a 0 y Macri no hubiera vetado esa nefasta ley.

Sea como sea que termine la cosa, hoy podemos decir que fieles a nuestras convicciones no nos quedamos en charlas de café o en una sobremesa discutiendo sobre lo mal que está el país, haciendo una puesta peyorativa de nuestro gobierno. No fue así, porque participamos desde el primer día, luchando aquello en lo que creemos. Lo que muchas veces parece inalcanzable no lo es tanto, sino que requiere un esfuerzo y un compromiso fuerte para ver ciertos resultados.
Salió el protocolo de aborto, quizás esta ley más amplia se termine aplicando, quizás salgan muchas más, pero hoy veía a mis amigos, a mi grupo de amigos con los que trabajo día a día en la defensa de nuestros valores, y pensaba: “estamos en el lugar donde tenemos que estar, estamos haciendo lo que debemos hacer”. Quieren cambiar los pilares en donde sostenemos todo lo demás; tal vez lo hagan, pero hoy ya les quedó más que claro que acá hay un Frente, y está bien dispuesto a dar batalla.

María Inés Brogin
Integrante de la Mesa Política
Frente Joven Buenos Aires




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